El Valencia CF y las peñas firman una nueva tregua

Los aficionados del Valencia, montando colas en Mestalla. / jesús signes

«Ese tema de las entradas ya está superado. No ha habido ninguna guerra, vamos a trabajar juntos», dice Madrigal, presidente de la Agrupación El club reinicia el diálogo y busca el método para premiar la fidelidad

JUAN CARLOS VALLDECABRES

valencia. Semana y media ha durado la guerra fría. El Valencia y la Agrupación de Peñas han firmado una nueva tregua. Cuando tras el follón que se montó por las entradas del derbi contra el Levante Anil Murthy dijo aquello de que se habían acabado los 'privilegios' para los peñistas y la Curva Nord, quizás se pudo pasar de frenada. Al menos, esa es la impresión que transmiten ahora algunos de los que asistieron este lunes a la reunión que el dirigente mantuvo con la mitad de miembros de la junta directiva de la Agrupación. Allí, y aunque el motivo de la cita no era este tema exclusivamente, desde luego estuvo encima de la mesa. Y la impresión que tienen los peñistas es que el Valencia ha decidido tomar una vía de servicio más atenuada para ver de qué forma se puede premiar la fidelidad de aquellos peñistas que sí han querido estar junto al equipo cuando desde el club se les ha solicitado este apoyo. De hecho, y según algunos de los presentes, Murthy confesó que las peñas, los veteranos y la Asociación del Pequeño Accionista son tres «referentes» muy importantes para el club.

Por eso el área de marketing del club pero también la social van a mantener a partir de este momento reuniones con cierta periodicidad con miembros de la Agrupación para eliminar dos cuestiones: por un lado el malestar de las peñas al no valorar su dedicación en el tema del reparto de entradas para los partidos de fuera de casa y, por otro, enterrar de una vez por todas esas colas de aficionados que se forman en taquillas y que pueden llegar a dañar la imagen de la entidad. En un mes aproximado se calcula que estará despejado el nuevo método de trabajo.

Lo que es evidente es que el simple hecho de que los dos colectivos se hayan propuesto mantener una relación mucho más fluida que antes ya es un paso para restablecer la buena sintonía que se pretende desde la entidad. Blas Madrigal, presidente de la Agrupación, levantó la voz («cuando te dan un bofetón de estos, es lógico que te haga daño») para expresar sus quejas cuando Murthy decidió quitarles las entradas prometidas para el partido contra el Levante. Pero ahora, su discurso es bastante más suave, prueba de las intenciones que se han propuesto ambas partes. «Ese tema de las entradas ya está superado. No ha habido ninguna guerra porque lo que hay que hacer es sentarse a dialogar. Hay que hacer borrón y cuenta nueva y ponernos a trabajar todos juntos otra vez. Queremos relacionarnos con el club y aprovecharnos unos de los otros», afirmaba ayer Madrigal, que tiene mañana una cita con el resto de la directiva para trasladarles el nuevo escenario que se va a crear.

Convenio y la base de datos

El Valencia y la Agrupación todavía tienen pendiente firmar el convenio anual que establece una serie de contrasprestaciones y obligaciones por las dos partes. Hay un borrador que ha sufrido varias modificaciones y está ya a falta de la rubrica final.

De cualquier manera, el Valencia ha querido dar un paso importante en lo que se refiere a las peñas. El hecho de que el club quiera establecer un censo detallado de las peñas y sus miembros -cosa que ahora manejaba la Agrupación- permitirá a la entidad organizar y planificar con más detalle, por ejemplo, cualquier celebración con aficionados. El contacto con ellos será mucho más directo. Una de las ideas que se manejan es pasar los actos previstos por celebraciones en las peñas a una escala algo superior, como es la de sectores donde sí irían los jugadores.

Pero esa información que va a recopilar el Valencia permitirá, por otra parte, destinarla también a promociones y a cualquier otro tipo de iniciativa comercial. De momento, en la directiva de las peñas no se observa este avance como una pérdida de control. «No hay que buscar ningún tipo de fin en ese sentido», indica Blas Madrigal, aunque compañeros suyos sí llegan a observar con cierto recelo de futuro esta base de datos que se va a crear.

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