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Valencia CF | El nuevo Mestalla, la decadencia de un estadio sin estrenar

Vista actual del estadio en Cortes Valencianas, que lleva parado desde 2009
Vista actual del estadio en Cortes Valencianas, que lleva parado desde 2009 / Jesús Signes

El martes se cumplen diez años desde que se iniciaran las obras para levantar el nuevo Mestalla, paralizado desde 2009

Toni Calero
TONI CALEROValencia

Contingencia es la posibilidad de que algo suceda o no suceda, aunque en una de sus acepciones también significa riesgo. La palabra, contingencia, fue utilizada en infinidad de ocasiones durante el tortuoso proceso de venta del Valencia, casi siempre pronunciada por Amadeo Salvo para referirse a los inconvenientes a los que debía hacer frente Peter Lim en su negociación con Bankia. Entre esas contingencias nunca entró directamente el nuevo estadio, aunque finalmente el campo de Cortes Valencianas sí ha acabado siendo un riesgo para Meriton. O más bien, un problema difícil de atajar y que en estos momentos se encuentra parado y ciertamente en segundo plano para la administración Lim, ocupada en otros asuntos y que dejó el campo en 'standby'. Ahí sigue.

Este martes, uno de agosto, se cumple una década desde el inicio de las obras del recinto de la Avenida Cortes Valencianas. Un campo que Juan Soler tenía previsto convertir en un primer espada europeo. La imaginación se disparó: 75.000 asientos, finales de Champions, un Valencia esculpido a base de euros jugando -y claro, ganando- en un estadio cinco estrellas... Todo ello antes del tremendo golpe de la crisis y los continuos cambios de poder en el club de Mestalla. En 2006 se presentó el proyecto ante las autoridades más relevantes de la Comunitat y tres años después, en 2009, los obreros dejaron de trabajar en ese bloque de hormigón decadente -en una auditoría de 2015 ya se estimó que el campo había sufrido un deterioro de 29 millones de euros- que ahora afea Cortes Valencianas y alrededores.

Durante ese proceso de venta e incluso meses después el debate se centraba en si el Valencia jugaría en el nuevo estadio para el Centenario (2019) o no. La mayoría daba por hecho que sí, pero lo cierto es que Lim se dejó abierta una puerta. En la redacción del contrato de compraventa, como publicó este periódico, se reflejaba el compromiso de Meriton para finalizar las obras en 2019 pero no la obligación. Ahora ya no hay dudas ni tampoco margen de maniobra. El Valencia jugará en el Mestalla actual en esa fecha tan señalada. «Debemos trabajar pensando en la estabilidad financiera y deportiva y no llegaremos a celebrar el centenario en el nuevo Mestalla», reconoció la ya expresidenta del Valencia, Layhoon Chan, en la última Junta General de Accionistas.

El verano pasado, Meriton ya había dado pistas de que el proyecto de Cortes Valencianas -que nació con un presupuesto inicial y aproximado de 350 millones- no entraba dentro de las prioridades. El equipo no funcionaba, Nuno ya era historia y Lim daba un visto bueno con muchas reservas a la continuidad de Pako Ayestarán. Se sucedieron las ventas de jugadores y por el escenario desfilaba una nueva contingencia: la multa de 23,3 millones de euros de la Unión Europea que amenazaba seriamente el plan de negocio de Peter Lim. «No queremos repetir los errores que llevaron la inestabilidad al Valencia», decía Layhoon sobre el nuevo estadio. Recordó la entonces presidenta que era imprescindible vender las parcelas del actual Mestalla, pero esa operación atiende más a un deseo de encontrar liquidez para volver a pensar seriamente en el reinicio de las obras.

Ahora, el Valencia de Lim, ya con Anil Murthy y Mateo Alemany al frente en el día a día, se centra en construir una plantilla haciendo malabares porque los recortes, obviamente, también alcanzaron al césped. El fútbol lo centra prácticamente todo en estas fechas. Y es del balón del que Meriton dice depender cuando ofrece su versión actual sobre el nuevo estadio. En el último consejo de administración celebrado en Singapur quedó claro que sólo si el equipo consigue enlazar tres o cuatro temporadas en Champions League se retomarán las obras en Cortes Valencianas. Un reto extraordinario, sin duda, que daría al club más ingresos por competiciones y derechos de televisión. La caída de dinero en esos conceptos son los que han provocado, principalmente, que el Valencia parta con un déficit de 60 millones de cara a la próxima temporada. El Ayuntamiento sigue el proceso con preocupación, puesto que el consistorio prevé que el estadio esté acabado en 2021 y que dos años después, como mucho, el actual Mestalla sea derribado.

Una de las pocas certezas alrededor del recinto de Cortes Valencianas es que el acabado poco o nada tendrá que ver con el proyecto inicial. En 2013 Amadeo Salvo anunció muchos cambios en el diseño que además de por estética y la reducción de asientos hasta llegar a 61.000, venían motivados por la necesidad de abaratar el coste final del campo. La cifra que se maneja para reiniciar y finalizar las obras se mueve entre los 110 y los 120 millones de euros, rebajando los 160 previstos. En la Junta de Accionistas de noviembre, Layhoon dio un plazo de unos seis meses para presentar el diseño en el que se trabaja para el nuevo estadio, pero ese trabajo de los arquitectos no ha visto la luz.

Ante la dificultad de poner en marcha el nuevo Mestalla, Lim sí llevó a cambios una serie de cambios en el actual estadio que fueron muy celebrados por la afición. El gasto, de algo más de un millón de euros, sirvió para darle a Mestalla un aspecto más actual con múltiples novedades tecnológicas. Las reformas también llegaron al Ciutat de València, de hecho el Levante sigue en ello y tiene previsto estrenar la fachada para el derbi liguero del 17 de septiembre. Durante la pasada temporada, el Villarreal presentó la remodelación de la fachada del renombrado Estadio de la Cerámica y redujo filas de aforo. Y en Primera, muchos equipos (Alavés, Betis, Eibar, Las Palmas o Real Sociedad) han presentado novedades en los últimos meses.

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