El Valencia CF tiene 41 millones pendientes de pago por los fichajes

Neto, en un entrenamiento reciente del Valencia en la ciudad deportiva. / juan j. monzó

La cantidad que se adeuda a clubes e intermediarios se ha reducido en cinco millones respecto al ejercicio anterior

TONI CALERO

valencia. Muchas de las operaciones que el Valencia fraguó en verano para reestructurar la plantilla necesitaron de un tiempo extra en la negociación, la mayoría por las formas de pago. Fue así tanto en el capítulo de entradas como en el de salidas, puesto que el club se vio obligado a reducir el coste de plantilla al tiempo que traspasaba futbolistas por un precio muy inferior al invertido. Con el Inter de Milán, por ejemplo, negoció el Valencia por Geoffrey Kondogbia, Jeison Murillo y Joao Cancelo, y al final se llegó a un entente entre los clubes porque los italianos aceptaron el cobro de la opción de compra obligatoria por Murillo a dos años vista. El Inter, a cambio, recibía a Cancelo, cedido hasta final de curso y futbolista por quien el conjunto italiano también podrá ejercer su derecho a compra en junio de 2018.

Salvar el fair play financiero y darle a Marcelino García Toral las piezas deseadas se traduce en que el Valencia tendrá que seguir haciendo malabares para el próximo ejercicio. En estos momentos, tal y como recoge la auditoria previa a la Junta General de Accionistas, el club de Mestalla tiene pendientes de pago 41 millones correspondientes a fichajes. Se trata de «deudas con entidades deportivas e intermediarios, por la adquisición de derechos federativos y contratación de jugadores». En concreto son 41.000.500 euros y son casi cinco millones menos (36.558.000) de lo que el Valencia debía por este concepto en el ejercicio 2015-2016.

El club, que una vez cerrado el mercado de fichajes ha retomado el asunto del nuevo Mestalla, deberá afrontar el pago de 27,5 de esos 41 millones a corto plazo; mientras que el resto (13,4) puede asumirlo a largo plazo y por tanto se queda para dentro de dos ejercicios. Durante el verano, tanto Anil Murthy como Mateo Alemany o el propio Marcelino pidieron paciencia a la afición en infinidad de ocasiones en materia de fichajes. «Estoy convencido de que llegarán y estoy preparado para que lo hagan a última hora», repetía el entrenador cada vez que era cuestionado por el asunto. Las pérdidas de la 2016-2017 ascienden a 27 millones y la cúpula pedía, como mínimo, dos años de plazo para equilibrar el balance que afecta a la plantilla. Los números rojos provocaron, entre otros movimientos, que el Valencia traspasara a Enzo Pérez por 2,5 millones, a Álvaro Negredo por una cantidad similar y a que Diego Alves se marchara al Flamengo por menos de medio millón de euros. Esos tres futbolistas, junto a Abdennour (cedido una temporada más otra opcional), representaban casi el 50% de todo el espacio salarial de la plantilla blanquinegra.

Aunque generalmente desde el club no se detallan cantidades o plazos de pago para referirse a los fichajes, hay dos futbolistas que están incluidos en ese grupo por los que el Valencia adeuda dinero. La Juventus, que cotiza en Bolsa, está obligada a dar las cifras de altas y bajas de su plantilla. Y en su momento publicó las referentes a los traspasos de Simone Zaza y Neto Murara.

El italiano jugó cedido desde diciembre de 2016 hasta junio de 2017 por dos millones de euros. En abril el Valencia anunciaba que hacía efectiva la opción de compra por el italiano -su contrato es hasta 2021- por 16 'kilos' más dos en variables. El club negoció con la Juventus pagar a Zaza en dos plazos, así que en los dos próximos ejercicios se contabilizarán ocho millones en cada uno de ellos. Sobre Neto, la Juventus especificó que salía por seis millones de euros a pagar en cuatro temporadas. Los plazos son de 1,5 millones y hay otro 'kilo' que la Juventus puede sumar a la cifra en concepto de variables.

Otro por quien el Valencia tendrá que pagar es Fabián Orellana. Como Zaza, el chileno llegó cedido en el mercado de invierno y el club se comprometía a abonar tres millones de euros al Celta para quedarse al futbolista en propiedad. A Orellana, por cierto, se le intentó encontrar acomodo en verano pero no hubo forma sin la colaboración del jugador, que es el descarte técnico habitual de Marcelino.

Andreas Pereira, Gonçalo Guedes y Kondogbia llegaron cedidos (el Valencia sólo firmó opción de compra no obligatoria por el francés), mientras que por Gabriel Paulista la cantidad acordada con el Arsenal alcanzó los once millones de euros. Contabilizando todos los movimientos, el Valencia se ha propuesto reducir el gasto de plantilla en un 10% de cara al próximo ejercicio, como también se recoge en la auditoría. Los ingresos por televisión caerán el próximo curso, así como los que provienen directamente de la competición, y es por ello que el Valencia debe seguir realizando ajustes a la espera de que el equipo se clasifique para Europa el próximo curso. Sólo así volverán a subir unos ingresos que en la 2016-2017 se han quedado en 101 millones de euros.

Durante el último ejercicio, el Valencia ha pagado a sus futbolistas un total de 3.807.000 euros en concepto de variables, cláusulas existentes en los contratos de los jugadores que reciben en función del cumplimiento de unos objetivos. El club ha reducido la cifra considerablemente respecto al año anterior teniendo en cuenta que en la 15-16 abonó 8,3 millones a la plantilla por llegar a determinadas metas, tanto individual como colectivas.

Una bocanada de aire fresco para las arcas del club de Mestalla sería concretar los 13,5 millones que se pueden percibir si los jugadores que salieron cumplen determinados objetivos. «Existen acuerdos con clubes sobre los cuales el Grupo tiene derechos de cobro probables bajo ciertas condiciones en relación a jugadores vendidos o cedidos por importe de 13.575 miles de euros», especifica la auditoría. Otro ingreso con el que el club cuenta -aunque en el contrato no se recoge la obligatoriedad- es el del traspaso por Joao Cancelo. El luso se fue cedido pero el Inter puede quedárselo a partir de la próxima temporada por unos 35 millones de euros.

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