Fútbol | Valencia CF

El Valencia CF de Champions rescata a 18.033 devotos

Guedes y Zaza celebran el gol del italiano en el partido contra el Athletic. / Manuel Molines

En cuatro partidos la cifra de espectadores se ha disparado. En los últimos veinte años, cada vez que el equipo ha manejado una cifra similar a los 15 puntos que lleva ahora ha podido terminar la Liga en zona europea

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

Si el Valencia CF no se tropieza consigo mismo y acaba por liar una bien gorda, ya puede ir haciéndose a la idea Marcelino García Toral de que al final de campeonato va a meter al equipo donde quizás ni él mismo podía imaginar cuando decidió asumir el proyecto antes del verano. En dos meses, el Valencia ha pasado de las dudas y el tembleque general por no poder quitarse de encima a un buen puñado de los futbolistas de la famosa lista del 'outlet blanquinegro', a instalarse en una privilegiada tercera posición de la clasificación. Es verdad que el Atlético de Madrid -cuarto- está con los mismos puntos y que sólo un gol pone a los valencianistas por delante en la tabla (el Real Madrid es quinto con un punto de diferencia), pero se ha destapado entre la afición un renacer significativo, cuya evidencia más palpable es el notable aumento del número de espectadores que se ha registrado en las cuatro citas que se han dado en Mestalla.

No debe pasar desapercibido este aspecto porque desde el vestuario se lleva mucho tiempo lanzando guiños a la afición para que les apoye. El domingo se vivió un ejemplo de esta fusión grada-equipo. Si uno toma como referencia el número de aficionados que se ha registrado en los cuatro partidos disputados hasta ahora en Valencia, se suman todos y se compara con los que presenciaron el encuentro contra estos mismos rivales la temporada pasada, se aprecia un considerable aumento: 18.033 espectadores en total. La cifra no está nada mal, lo que arroja una media de unos 4.500 nuevos espectadores por encuentro.

Por eso, el 21 de octubre próximo, cuando venga el Sevilla -rival deportivo y morboso-, a buen seguro pulverizará ese registro de 36.809 espectadores que se dieron la temporada pasada en este mismo partido.

¿Qué indica eso? Pues sencillamente que el equipo ha conseguido con actitud, juego y puntos, poner puentes a esa brecha que había con sus propios aficionados. Era ésta una de las grandes tareas que tenía pendiente el consejo de administración que lideraba Layhoon -nadie se acuerda de ella-, que llegó a tener parte del público enfrentado hace apenas unos meses. Que le pregunten a Peter Lim por qué no se atrevió a pisar Mestalla en toda la temporada. Las aguas vuelven ahora a su cauce, para respiro de los actuales dirigentes y sobre todo del máximo accionista

Que el equipo tenga a estas alturas de campeonato 15 puntos en su despensa, desde el punto de vista estadístico, da más optimismo de lo que uno puede imaginar. En los últimos veinte años (liga de 20 equipos), cuando el Valencia ha tenido tras esta séptima jornada este botín, siempre ha tocado premio europeo al final. A veces incluso con menos puntos. Por ejemplo, en la 2001-02 llevaba 13 (era sexto) y terminó siendo campeón. En la 2011-12 había conquistado 14 puntos tras la séptima jornada (era quinto) y se coló al final de la película tercero, como también en la 2009-10 porque era sexto con 12 puntos y concluyó también como tercero. Lo sucedido en la 2007-08 es una advertencia, aunque con notables diferencias con la actualidad: allí el equipo era cuarto con 15 puntos y terminó décimo.

De momento Marcelino se resiste a manejar en su vocabulario el término 'Champions' o 'Europa League'. Huye de eso. Prefiere atar en corto a su vestuario y más aún tras la descomposición que se vivió en la segunda parte de este reciente encuentro contra el Athletic.

El Valencia fue infinitamente inferior al rival en cuanto a posesión (39% contra 61% de los vascos) pero ya se sabe que Marcelino sacrifica el manejo por el juego más directo. De hecho, si se observa el ranking de equipos que más pases dan en los últimos 30 metros de campo (zona rival), el Valencia ocupa una discreta decimoquinta posición. La teoría de Marcelino es que no hace falta tener tanto el balón para hacer daño. Y de momento funciona muy bien.

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