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La situación real del Valencia CF: no hay dinero para fichar

Rodrigo, ayer durante uno de los ejercicios
Rodrigo, ayer durante uno de los ejercicios / VCF / Lázaro de la Peña

Murthy y Alemany trasladan a Marcelino la precariedad del club | Una venta de Cancelo revalorizado por 50 millones la temporada que viene serviría para reducir el déficit

HÉCTOR ESTEBAN ÉVIAN-LES-BAINS.

El Valencia CF vive entre el deseo y la realidad. Entre las peticiones del entrenador y las posibilidades económicas de un club menguante en sus ingresos. La curva se traza en rojo con un défict presupuestario que ronda los 60 millones de euros. Un lastre que encorseta los movimientos de la entidad y que condiciona de manera clara el plan de negocio de Peter Lim.

Marcelino cifró su petición en al menos seis fichajes. Si Neto cuenta, las necesidades son cinco a día de hoy. El Valencia, en una situación económica propia de una economía de guerra, será complicado que pueda conceder todos los deseos. La lámpara maravillosa ha perdido brillo. La virtud estará en lograr un equilibrio entre la oferta y la demanda. La hoja de ruta de aquí al inicio de la temporada pasa por recuperar a jugadores para el proyecto.

La realidad es tan clara como que no hay dinero. No es nuevo sino algo que ya se sabía. Ayer, el presidente, Anil Murthy, y el director general, Mateo Alemany, se reunieron con el técnico para poner encima de la mesa la situación real de la entidad. Un encuentro que se produjo después del almuerzo antes del partido ante el Lausana, que se alargó durante una hora y en el que se volvió a reiterar el mensaje de que el dinero no sobra y las operaciones van a ser medidas.

Es imposible fichar jugadores de más de diez millones de euros, el poder de convicción es un arma para evitar que los futbolistas elijan equipos medianos de la Premier que pagan milllonadas y la situación se resume en una partida de póker para las salidas y las entradas, siempre en ese orden.

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En el capítulo de reciclajes en tunecino Abdennour es el ejemplo perfecto. Ahora mismo, el centro de la defensa es una de las líneas más desguarnecidas del equipo en función de las peticiones de Marcelino. El técnico necesitaría dos piezas pero la realidad económica obligaría a reducir el refuerzo a un defensa más la aportación de Abdennour, un jugador que costó 21 millones de euros y cuya salida a precio de saldo sería una operación ruinosa para la entidad de Mestalla.

El club ya no puede soportar traspasos como el de Enzo Pérez. Jugadores que podrían estar en la rampa de salida aumentan sus opciones de quedarse para conformar el grupo de 22 que quiere Marcelino. Maksimovic, por ejemplo, es otro de los futbolistas que incrementa su porcentaje de permanencia en la plantilla. El caso de Negredo es también interesante, especialmente por el peso de su ficha en una plantilla que ha logrado aligerar carga con el adiós de Enzo Pérez.

La ingeniería financiera que prevé el club asume también una serie de riesgos para enjugar las pérdidas. Un nombre propio es el de Cancelo. El luso, del agrado de Marcelino para la posición de interior derecho, es uno de las claves del ajuste económico. Es uno de los futbolistas con más valor de mercado de la plantilla -en torno a los 20 millones de euros- pero en el Valencia existe la percepción de que su línea es ascendente y que la temporada que viene valdrá más dinero. Una posible venta -se aspira a obtener entre 40 y 50 millones por él- serviría para enjugar las pérdidas de esta campaña que ya se ha iniciado. Para ello habría que venderlo antes del 30 de junio. De hecho, el ejercicio pasado se cuadró el balance económico con la salida de futbolistas importantísimos a un precio muy elevado. Según consta en la auditoría, 107 millones de las ventas sirvieron para suavizar el palo económico que provoca estar alejado de los puestos de la Liga de Campeones.

Recuperar futbolistas

Es cierto que la operación entraña un riesgo considerable en el caso de que Cancelo no multiplique su valor, pero en el club existe una confianza ciega en que así sea especialmente en una campaña que va de cara a un Mundial. El luso es un jugador que entra dentro de los parámetros del fútbol moderno y es una pieza codiciada por grandes equipos. Costó 15 millones de euros -fue uno de los futbolistas que llegaron en el paquete de Meriton- y el beneficio puede ser importante.

Queda mes y medio por delante para terminar de cerrar la plantilla y Mateo Alemany ha asumido las riendas para ajustar una plantilla con la disponibilidad económica real que existe. Marcelino, que pide refuerzos porque está en su papel de entrenador, conoce la realidad y quizá tenga que digerir una llegada menor de refuerzos porque el club confía en su capacidad para reclutar a algunos de los futbolistas que al inicio de la pretemporada estaban alejados del proyecto.

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