El rendimiento de una defensa que sabe cumplir

Portigo pugna con Zaza, durante el encuentro de ayer.
Portigo pugna con Zaza, durante el encuentro de ayer. / Jesús Signes

Marcelino ha compuesto una zaga diferente en cada uno de los partidos

J.C. VALLDECABRES

A veces, cuando se estira la manta por arriba para taparse, los pies quedan al descubierto por abajo. Algo así le está pasando a este Valencia. A Marcelino le daba auténtico repelús coger un equipo que hubiera cerrado una temporada con la friolera de 65 goles en contra. Que un Valencia, por muy mal que esté, ofrezca una media de 1,7 goles en contra por encuentro es para pensárselo seriamente. Por eso el técnico asturiano puso este verano todo el empeño del mundo para que ni de lejos su equipo se pareciera a ese que la temporada pasada se fue poco menos que arrastrando por la Liga. Y lo cierto es que lo está consiguiendo. Pagando un alto precio, eso sí, como es el de la hambruna ante el gol.

El Valencia 2017-18 si por algo va a destacar es por su generosa dedicación en lo que a defender se refiere. Y por ahora da igual quien juegue en la zona de atrás. Ayer, en el Ciutat, nueva defensa blanquinegra con casi idéntico buen rendimiento. Fue la primera vez que Garay y Murillo compartieron faena y lo cierto es que entre uno y otro se merendaron a Álex Alegría, un delantero de abnegado trabajo pero con serias dificultades para buscar con cierto peligro la portería contraria.

Por muchas ganas que le puso Gabriel Paulista, no llegó a tiempo para el derbi. Se quedó en el banquillo por culpa de esas molestias que le habían fastidiado en los últimos días. Es más que probable que Paulista tenga este martes su oportunidad de inicio, y si lo hace en compañía de Murillo, el Valencia estrenaría en ese caso su quinta defensa en lo que va de campeonato (5 jornadas).

No parece que lo de quién va a jugar de central se convierta por ahora en una preocupación. Quien juega lo hace encajando sin estridencias en lo que pretende Marcelino. Pocas concesiones y si hay que jugar en largo –como ayer se hizo en numerosas acciones–, se juega en largo.

El año pasado, a estas mismas alturas, los centrales que iniciaron el curso con el Valencia eran Santos y Abdennour (Mustafi fue traspasado en la tercera jornada), y aunque Mangala se sumó muy pronto a la dinámica de grupo, a Garay le costó algo más por culpa de una lesión. El panorama como se puede deducir, ha variado sensiblemente.

Pero además de la composición de la defensa, este martes será una buena oportunidad para ver hasta dónde llega Marcelino en sus intenciones de hacer rotaciones. Hay partido martes y domingo. El Málaga de Míchel –rival que pasará por Mestalla– no es que despierte a priori grandes atractivos, pero quizás sea la oportunidad para ver qué tal se desenvuelve de salida un futbolista como Guedes, a quien Marcelino solo contempla en banda.

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