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Valencia CF | Del esguince a la tortícolis

  • La enfermería del Valencia ha estado toda la temporada con algún paciente, duplicando el número de afectados que hubo hace dos años

  • Sólo Parejo, Munir y los dos porteros pueden presumir de no haberse lesionado

valencia. Cuando un equipo como el Valencia sólo juega 42 partidos (38 de Liga y 4 de Copa del Rey) y contabiliza más de 40 lesiones pudiera ser que algo no se ha hecho del todo correctamente. Justo ahora que llega Marcelino y su manual de exigencias mentales pero sobre todo físicas (Ismael Fernández es su hombre fuerte), la herencia que recibirá el técnico asturiano, entre otras cosas, es la de un grupo que ha sido maltratado físicamente y que no ha dado la talla. 43 días de vacaciones van a tener este año los jugadores, tiempo suficiente para curar heridas de todo tipo.

Y no porque esta temporada 2016-17 haya sido especialmente larga. Precisamente, sin competición europea y habiendo sido eliminados de la Copa a la segunda de cambio (en octavos), este Valencia se ha caracterizado por tener la enfermería siempre llena y por cierto desbarajuste que, como suele ocurrir, siempre pasa factura desde el punto de vista muscular. El hecho de que hayan existido cuatro etapas diferentes y desfilado tres entrenadores, cada uno con su método, puede considerarse como un factor de alto riesgo en la salud de los jugadores.

No ha habido ni un solo partido en toda la temporada que el entrenador de turno tuviera a todo el grupo disponible. Cuando no era el dichoso tobillo de Siqueira, era la curiosa tortícolis de Mario Suárez (que no le impidió luego ver en directo una corrida de toros) y que tantas dudas generó. Y si no, la 'borrada' que se pegó Fede Cartabia, que precisamente cuando más necesitaba Voro a su gente no se le ocurre otra idea que decirle que no estaba en condiciones psicológicas para jugar. Y no mintió, porque lo que estaba deseando era marcharse. Su profesionalidad, en cualquier caso, quedó en entredicho y al equipo, con seis bajas, lo dejó en la estacada el día copero ante el Celta (1-4).

Cesare Prandelli, por ejemplo, le cogió gusto a la idea de llevarse a los jugadores muchos días a la rampa de Paterna. Eso, también es verdad, siempre 'luce'. Si mejoraron de verdad o no las piernas de los futbolistas del Valencia con ese apretón del italiano es en cualquier caso algo difícil de evaluar, incluso con los propios parámetros que maneja el cuerpo técnico, porque lo que no se puede concretar es si a la larga fue la causa de sobrecargas y roturas musculares. Que las ha habido y bastantes. Desde luego, mejorar deportivamente no se mejoró y es por ello que Voro retomó el mando hasta el final.

Si uno repasa la lista de futbolistas que han estado afectados, se encuentra un selecto grupo que han destacado precisamente por su excelente condición. Ahí conviene resaltar a los dos porteros (Jaume y Alves) pero sobre todo a Dani Parejo -además de jugar prácticamente todo- y a Munir. Ni una sola vez han estado de baja. Ni un resfriado han tenido. Los casos de Zaza, Orellana y Carlos Soler no cuentan porque los tres se sumaron al proyecto blanquinegro a mitad de curso.

En una comparativa con lo que sucedió en el aspecto médico en la temporada 2014-15 resulta sorprendente la diferencia. Tanto en aquella campaña como en la actual, el Valencia no jugó partido en Europa. Es más, hasta en la Copa disputó el mismo número de encuentros. Pero a pesar de que en un caso como en otro se jugaron 42 encuentros, en la 14-15 se anotaron casi la mitad de lesiones (25) que las que se han producido este ejercicio. Siempre influyen muchos factores (desde el estado del césped de la ciudad deportiva hasta el ánimo) pero también es verdad que ayuda el hecho de que con Nuno toda la temporada se siguió lógicamente el mismo plan físico, sin vaivenes. Además, el Valencia destacó durante buena parte de aquella magnífica temporada por ganar a los rivales casi a golpe de físico. Marcelino, si algo tiene claro, es que el valor del compromiso se suele palpar a la hora de correr y correr -con lógica- por el campo.

En cambio, en la 2015-16, en la que de nuevo hubo baile de entrenadores (Nuno, Voro, Neville y Ayestarán), la cifra de futbolistas que tuvieron que pasar por la enfermería por cuestiones de cierta relevancia se disparó hasta superar el medio centenar (aunque la campaña fue larga con previa de Champions, liguilla posterior y Europa League).

La entrada de Meriton en el Valencia y su nueva política de comunicación, con el añadido de las decisiones de Nuno, provocó una sensible variación en lo que a la información médica se refiere. Entre que los entrenamientos dejaron de ser abiertos; que el club muchas veces no ha sabido especificar los motivos por lo que un jugador no se ejercitaba con sus compañeros; y que los partes médicos han sido más bien escasos, todo ha generado un cóctel extraño (e innecesario) y hasta momentos de cierta confusión. Mientras, el equipo seguía naufragando.

La lesión más grave este año fue la fractura de tobillo de Rodrigo Moreno. Es el que más tiempo estuvo de baja (3 meses), pero también Nani ha sido un futbolista que no ha tenido regularidad por sus continuos problemas musculares. El portugués hasta viajó a Italia para buscar remedio. Gayà es otro de los que no ha podido rendir al nivel de hace dos años por culpa sobre todo de sus isquiotibiales. Garay, por su parte, tampoco ha logrado estar al nivel que se esperaba por culpa de esas entradas y salidas a la enfermería, cuestión que se agravó al final del campeonato (de los últimos 8 partidos, falló en tres).

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