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Los bancos decidirán junto al Valencia CF qué hacer con el problema de Porxinos

Un aspecto del paraje de Porxinos en el término municipal de Riba-roja. :: irene marsilla
Un aspecto del paraje de Porxinos en el término municipal de Riba-roja. :: irene marsilla
  • BBVA, Caixabank y la antigua Caja Duero deben estudiar las pérdidas y ganancias de un nuevo PAI con mucha menos edificabilidad

valencia. El pelotazo que llevó a Juan Soler poco menos que a un estado de excitación presidencial lleva camino de convertirse en uno de los problemas más farragosos de digerir para Peter Lim y, por añadidura, para el Valencia. La reciente decisión adoptada por la Conselleria de Medio Ambiente y Cambio Climático de frenar en seco el PAI de Porxinos obliga a los actores principales a recolocarse en el tablero y a planificar una nueva estrategia. El Valencia está forzado a reunirse con los bancos implicados en esta macro operación urbanística y decidir al unísono cuál es el siguiente capítulo.

De momento, no se ha producido ningún movimiento al respecto. Es más, todavía no hay dictamen formal por parte de Conselleria, que lo que sí ha hecho es decidir que ese PAI no puede seguir adelante con los condicionantes urbanísticos que presentó el Valencia, que ya había reducido de manera considerable el porcentaje de suelo construido respecto al primer PAI que se impulsó y que fue tumbado en su momento por el TSJ y posteriormente por el Supremo.

No hay tampoco muchos caminos que se puedan adoptar a estas alturas de la película. En realidad, es una trampa la que están metidos unos y otros, desde el club hasta los bancos y, por supuesto, el propio Ayuntamiento de Riba-roja.

En este punto, como no podía ser de otra manera, al Valencia no le queda otro remedio que reunirse con las tres entidades bancarias y conocer cuáles son sus intenciones al respecto. Al fin y al cabo, y como suele ocurrir en este tipo de espinosas situaciones urbanísticas, el peso de las próximas actuaciones corresponderán en este caso a BBVA, Caixabank y la Sareb que asumió la antigua Caja España-Duero. Son los que tienen que evaluar los pros y los contras.

Hay que recordar que el club, mediante Litoral del Este, compró los terrenos rústicos del término municipal de Riba-roja por 60 millones de euros. Luego, se consiguió que el Ayuntamiento, con el beneplácito de la Generalitat (la gobernada por el PP), reclasificara la parcela para edificar un PAI con 2.800 viviendas y una ciudad deportiva. Tras esta operación (la del pelotazo), el Valencia vendió a otra sociedad (Nozar) los terrenos y el proyecto por 160 millones de euros, una adquisición avalada por tres entidades financieras que son las que ahora están metidas en este lodazal de Porxinos.

Si tras estudiar las pérdidas y las posibles ganancias, los bancos deciden que vale la pena seguir adelante, el Valencia deberá hacer su tercer proyecto urbanístico, con menos ladrillo lógicamente. Que el proceso siguiera adelante permitiría a Meriton algo de respiro. Lo más indicado, aseguran algunos expertos, es dilatar todo el procedimiento. Ganar tiempo, en definitiva. El club sería el primer interesado. Se trataría de plazos que se podrían estirar tanto que hasta abarcarían las próximas elecciones autonómicas.

Un escenario con un cambio de gobierno en la Generalitat variaría sensiblemente todo el escenario. De hecho, Meriton sabía desde hace bastante tiempo que con el cambio en el gobierno autonómico, iba a ser casi imposible conseguir luz verde por parte de la actual Conselleria de Medio Ambiente. Layhoon estaba al tanto pero su salida en junio del Valencia provocará que la responsabilidad en esta cuestión recaiga en Mateo Alemany.

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