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Peter Lim cambia de fichas en el Valencia CF

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Cambio de poderes. Anil Murthy y Layhoon Chan escenificaron ayer la sucesión con un apretón de manos. :: irene marsilla

  • Murthy toma el relevo de Layhoon y niega que el Valencia se vaya a vender

  • La presidenta volverá a Meriton y su sucesor asegura que la intención del dueño no es liquidar sus acciones ni «por dos ni por mil millones»

valencia. Peter Lim cambia de fichas. Layhoon Chan, su mano derecha y que siempre hablaba en nombre del millonario, deja de ser la presidenta del Valencia. Abandona también el consejo de administración y regresa a Meriton, dejando por el camino aquella vieja aspiración de vivir en primera persona el centenario y hasta el nuevo Mestalla. Aunque la renuncia se hará efectiva desde el 1 de julio próximo, desde ayer a mediodía es el consejero Anil Murthy quien acelera su aprendizaje para tomar posesión de la presidencia la temporada que viene, sin que se tenga muy claro hasta cuándo. Pese a que el origen de Murthy no tiene nada que ver con Meriton, es el directivo -aterrizó el 4 de noviembre pasado- un fichaje exclusivo de Lim, interpretándose con esta maniobra y añadiendo la incorporación de Mateo Alemany el intento por parte del máximo accionista de dar un golpe de efecto para, supuestamente, reflotar el club.

Ayer, tanto uno como otro comparecieron ante la prensa en un acto un tanto peculiar, en el que para la todavía presidenta no se admitieron preguntas; mientras que su sucesor (unas veces hablando como presidente y otras como consejero) pinchó en el intento de ser todo lo convincente que una ceremonia de tanta trascendencia requería. Demasiadas incógnitas sin despejar y pocos mensajes que pudieran calar de verdad entre los aficionados. Ni tan siquiera los dos intentos de Murthy de negar un hipotético interés de Meriton en vender sus acciones lograron su efecto. «Ni por dos ni por mil millones», manifestó repetidamente el futuro presidente.

El descabalgamiento de Layhoon dos años y cuatro meses después de su llegada se produjo muy a su estilo. Con pocas explicaciones pero, eso sí, sin el tono altivo y agresivo exhibido contra los periodistas en diciembre pasado. Ahora, con un discurso de algo menos de diez minutos -en inglés- y lejos de someterse a un interrogatorio. Hace cuatro meses, en aquel desafío a la prensa, señaló aquello de que «jamás había pensado en dimitir». A Murthy, refugiado a su albedrío en el manejo tan particular del castellano, le tocó salir en su defensa: «No hay contradicción. Después de enero, con todos los cambios...».

«Hace dos semanas nombramos a Alemany, ha sido un paso importante. Mateo ofrece al club su bagaje de conocimientos y experiencia en el mundo del fútbol. Con Anil fuertemente apoyado por Mateo, Kim Koh y con José Ramón Alesanco como director deportivo, tenemos esa continuidad. Ha llegado para mí el momento de hacerme a un lado». Dijo Layhoon. No añadió nada más sobre el asunto. No aclaró los motivos, no se permitió un atisbo de autocrítica, ni exhibió algún ramalazo de emoción. Frialdad asiática. Tiempo, eso sí, para reforzar, sin mucha emoción tampoco, a Lim. «Hemos invertido casi 230 millones y seguimos comprometidos. Estos dos últimos años al frente del club ha sido un cargo que he tenido en grandísimo honor y no por fama personal o poder, sino porque me he sentido privilegiada de poder sentir a este club. Ha formado parte de mi vida desde el principio. Es como si fuera mi hijo. Cada mes he pasado de dos a tres semanas en Valencia y a lo mejor aún estando en otro sitio el Valencia estaba siempre en mi mente. He sufrido tanto como cualquiera de vosotros y a la vez he disfrutado muchísimo de las alegrías y buenos momentos que este club me ha dado».

Dio posteriormente en su despedida las gracias a una amplia lista de personas e instituciones, desde los aficionados hasta los bancos, pasando por Generalitat y los organismos del fútbol y acabando con los futbolistas de la primera plantilla, a quienes en más de una ocasión ha apuntado sus críticas. «Echaré de menos seguir estando con el primer equipo. Valencia ha sido mi segunda casa y la voy a echar mucho de menos».

Tras el apretón de manos ante las cámaras, fue el turno de Murthy. Soltó su discurso y atendió -a su manera- las cuestiones planteadas. «Es un orgullo ser nombrado presidente del Valencia. Por encima de todo es una gran responsabilidad cuyo objetivo es muy simple: mejorar el club en muchos aspectos. Ganar y acabar la temporada arriba. También la temporada siguiente y la de después. Es necesaria una estabilidad deportiva con rendimiento alto y consistente. Es un gran reto pero como siempre, soy optimista. Tenemos una base financiera fuerte gracias al trabajo fenomenal de Layhoon. Sin esta base no podemos progresar» dijo en sus primeras reflexiones.

Avanzó el impulso que se le quiere dar a la Fundación del Valencia («vamos a reforzar su papel para que tenga una función cada vez más importante») y se refirió al sentir del aficionado. «Tiene derecho a sentirse igual de decepcionado, pese a la mejora evidente del equipo en los últimos partidos. Nuestra obligación es devolver al club a los puestos de arriba donde debemos mantenerlo todos los años. Donde la afición quiere estar de acuerdo con la historia». Regateó cuestiones como el tiempo para el que está previsto su disposición en el cargo, el nuevo Mestalla, las ventas de jugadores en verano, el para cuándo vendrá Peter Lim y hasta qué objetivos en concreto se marca en su nuevo cargo.

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