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EL TÚNEL DEL TIEMPO

Al Valencia CF le llueven los penaltis

Uno de los penaltis más polémicos, el de Marchena a Raúl en el Santiago Bernabéu. :: REUTERS/Paul Hanna
Uno de los penaltis más polémicos, el de Marchena a Raúl en el Santiago Bernabéu. :: REUTERS/Paul Hanna
  • El fútbol español refleja a la perfección sobre los terrenos de juego el desequilibrio de poderes que se observa en otros ámbitos de la vida cotidiana

El Valencia encabeza, contra su voluntad y muy a su pesar, dos clasificaciones que llaman poderosamente la atención. Se trata del equipo de Primera división al que más penaltis le han pitado en contra en la presente temporada. Se podría pensar que se trata de una coincidencia o de un fenómeno casual. Esa posibilidad desaparece por completo cuando se confirma su liderazgo en la tabla histórica de la máxima categoría del fútbol español. Desde su debut en primera en la temporada 31-32 se le ha castigado con un total de 374 máximas penas. El dato se agrava con la circunstancia de haber disputado casi un centenar menos de encuentros que los tres conjuntos que han participado en todas las ediciones del campeonato en primera, cuyos guarismos, salvo el Athletic de Bilbao, están a años luz.

Sin duda el presente ejercicio pone de relieve una circunstancia preocupante. Once penaltis pitados en contra de los de Mestalla a lo largo de 30 jornadas confirman que los colegiados no tienen ningún problema ante cualquier supuesta infracción en el área valencianista. No sucede lo mismo al revés. En el campo del Betis se pudo comprobar no hace demasiado cuando unas claras manos en el área verdiblanca quedaron sin sancionar. Desde la entidad nadie parece ser consciente de la magnitud de un problema que ha condicionado varios resultados y ha impedido sumar más puntos, aunque se hayan querido cubrir las apariencias. El discurso oficial es el de mirar hacia otro lado, quitarle trascendencia al asunto y escudarse en las consabidas argumentaciones para salir de paso. La célebre falacia repetida hasta la saciedad de 'a veces te dan y otras te quitan' se cae por su propio peso. Un principio inconsistente fácilmente desmontable.

El fútbol español refleja a la perfección sobre los terrenos de juego el desequilibrio de poderes que se observa en otros ámbitos de la vida cotidiana. Las consecuencias de los errores arbitrales y su repercusión mediática se han convertido en un condicionante de primer orden. El poder establecido ya ha creado las estructuras adecuadas y mantiene sus jerarquías. La propia dinámica del fútbol hace el resto. Así se explican algunos datos que parecen irreales pero que están contrastados y que fundamentan la sospecha. El Madrid y el Barça juegan también con infinita ventaja en este ámbito. Cuando el Valencia conquistó la Liga en la temporada 70-71, los rivales antes citados, no sufrieron ningún penalti en contra ni tampoco ningún jugador suyo fue expulsado. Pero por el contrario, Abelardo, el portero de los de Mestalla, sí que hubo de demostrar sus cualidades a la hora de atajar los máximos castigos en más de una ocasión.

Otra estadística actual sorprende por su singularidad: al Barça no le han señalado ningún penalti en contra ni le han expulsado un futbolista en toda la temporada, aunque en realidad ya son 46 jornadas si se suman las de la pasada. La plusmarca barcelonista llegó a los 52 partidos sin tarjetas rojas ni penaltis en contra, a principios de los años setenta, en tiempos del general Franco. El Real Madrid no se queda atrás y goza de haber estado la friolera de 78 partidos sin que se le señalara un penalti a favor de su rival de turno y a quedarse en inferioridad numérica.

El registro empezó a escribirse en tiempos de la II República, a partir de 1933, y concluyó en la posguerra, concretamente en 1940, acumulando siete temporadas consecutivas. La perplejidad que provocan estos datos certifica una realidad que el valencianismo padece en los últimos tiempos de forma agravada por la inconsistencia de la entidad de Mestalla y su escasa influencia en los órganos de poder.

Los duelos directos del Valencia en esta campaña contra el Barça en ambos campos han vuelto a poner de manifiesto los arbitrajes a la carta que, sobre todo en Mestalla, volvieron a perjudicar gravemente a los locales como ya pasó el ejercicio anterior en un choque que concluyó en tablas. Tampoco, pese a la victoria, se libró hace algunas jornadas el conjunto de Voro de un par de errores de bulto en el duelo frente al Real Madrid en sendas acciones que debieron ser sancionadas como penalti. De hecho, y para más inri, en el período comprendido entre 1997, marcó entonces Burrito Ortega, y 2016, lo transformó Dani Parejo, al equipo del Bernabéu no se le señaló un penalti en contra en sus diecinueve visitas al campo del Valencia.

Los vaivenes institucionales sufridos por la entidad de Mestalla en tiempos recientes han erosionado su imagen proyectando al exterior un permanente caos y sin un crecimiento deportivo que le permita ser tenido en consideración. Ya en 2013, Clos Gómez perpetró un arbitraje bochornoso que impidió en Sevilla la clasificación para la Liga de Campeones. Los arbitrajes al Valencia no tienen peaje para los colegiados y su eco posterior se diluye de inmediato excepto en contadas ocasiones. En épocas pretéritas, y en otro contexto, se procuraba ejercer una presencia constante en órganos representativos a través de personas relevantes, pero esa estrategia también ha quedado archivada en el baúl de los recuerdos.