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Valencia CF | Perfil de Mateu Alemany: el reto de la credibilidad

Alemany, ante el reto de la credibilidad
  • El balear tiene el encargo de que la grada vuelva a confiar en Meriton

Mateu Alemany Font (Andratx, 1963) aseguró ayer que sólo la llamada de un gran club como el Valencia era motivo de peso para desmontar la tienda de campaña en Mallorca e iniciar la aventura. El abogado vuelve al fútbol siete años después de dejar Son Moix. Se hizo así mismo en el club bermellón desde el puesto de administrativo al que llegó tras la oferta de trabajo realizada por Miquel Contestí. Desde abajo, creció hasta la presidencia tras encandilar a Antonio Asensio, propietario del club. Llevó al Mallorca a la Liga de Campeones y a ganar la Copa del Rey. Después, donde las segundas partes nunca fueron buenas, volvió para lidiar con un concurso de acreedores y la posterior venta de su participación. Los mejores tiempos en el Mallorca se vivieron bajo la gestión de Alemany.

Dicen que es un hábil negociador. Florentino Pérez lo sufrió con el tema Eto’o al venderlo al Barcelona. Antes intentó llevárselo como director general del Real Madrid. Entre su cara y cruz en el Mallorca trató de hacer frente a Ángel María Villar en la Federación. Los negocios hosteleros han sido su vida hasta ayer y el ocio lo ha disfrutado con el golf y la vela.

Mateu Alemany llega para ser la cara visible del Valencia. Tiene ante sí el gran reto de su vida: devolver la credibilidad a Peter Lim ante el valencianismo. El proyecto de Meriton ahora mismo está enterrado por las promesas incumplidas del dueño. La grada ya ha dictado sentencia ante la decepción. El ‘Peter vete ya’ resuena en Mestalla. «Prometer cosas es fácil, otra cuestión es hacerlas», dijo ayer el nuevo director general del Valencia durante su presentación. Quizás sin saberlo, dio el titular de la gestión asiática en las últimas dos temporadas.

Ilusión

El balear es listo. El fútbol no es una empresa al uso aunque lo parezca. Será el ejecutivo número uno pero se debe a la decisión final del consejo de administración. Es decir, a Lim, que tendrá la última palabra. Alemany será el encargado de dar sentido a la maniobra final del dueño para que sea acertada. El encargado de transformar los errores en aciertos. Una de las palabras que más repitió durante su presentación fue «ilusión». Alemany tendrá que convertir en hecho la irrealidad. Habló de consenso y se presentó con un mensaje conciliador de pocos cambios. Primero observar, después analizar y luego ejecutar. «El que no esté en mi misma línea no estará en el proyecto». Un aviso a navegantes.