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Valencia CF
 Un goleador. Roberto y Leonardo abrazan a Fernando tras uno de su más de cien goles. :: penalba
Un goleador. Roberto y Leonardo abrazan a Fernando tras uno de su más de cien goles. :: penalba

EL TÚNEL DEL TIEMPO

El estreno goleador del Maestro

  • El partido era el único televisado de la jornada

Sucedió en Mestalla tal día como ayer, era la noche del sábado 24 de marzo de 1984. Quedaban ocho minutos para el final del encuentro cuando Fernando, dieciocho años, y recién salido del banquillo, batió con un formidable disparo de su pierna diestra la portería de Pereira, el inolvidable héroe de Heysel y esa noche guardameta del Atlético de Madrid. Un golazo festejado por su espléndida factura y una ejecución sorprendente, balón controlado con el pecho y, a continuación, un remate impecable que entra por la escuadra como una exhalación. Un tanto que recortaba la diferencia en un marcador adverso y que abría la puerta a la esperanza de un empate salvador que no se consumó. Los colchoneros terminaron llevándose el triunfo por 1-2 pero Fernando Gómez Colomer presentó aquel día sus credenciales en sociedad. El partido era el único televisado de la jornada. Aquel fue el primero de sus más de cien goles logrados con los colores del Valencia a lo largo de catorce años. No podía haber mejor tarjeta de presentación para quien se iba a convertir en un referente y en un símbolo del club.

Dos meses antes de ese encuentro había debutado en Primera División. El escenario fue el Nuevo Zorrilla de Valladolid donde el consabido gol a última hora de Minguela arruinó las opciones valencianistas de puntuar. El entrenador valencianista Paquito había decidido apostar por la gente joven en detrimento de las vacas sagradas. García Pitarch, repescado del Gandía, ya se había estrenado. Ambos fueron titulares una semana después contra el Real Madrid en Mestalla para asombro de la afición y de la crítica. El choque acabó sin goles. La continuidad del técnico asturiano estaba seriamente amenazada y poco después acabó por ser destituido al caer eliminado en la Copa del Rey con el Castilla de la 'Quinta del Buitre'. Roberto Gil tomó el relevo de quién veinte años antes había sido su inseparable compañero en la medular.

Al noveno encuentro liguero llegó el primer gol de Fernando. Curiosamente, en la primera vuelta de aquel campeonato 83-84, el Valencia había vencido por 1-2 al Atlético en el Vicente Calderón. Dos castellonenses: Saura y Ribes fueron los goleadores. Fernando estaba por entonces esperando su oportunidad en un filial adiestrado por Paco Real aunque ya había participado en varios amistosos con el primer equipo. La primera aparición sobre el césped de Mestalla tuvo lugar en el último partido del Trofeo Naranja ante Peñarol con Miguel Ángel Bossio en sus filas. Tras su bautizo goleador llegaron todavía dos tantos más: uno ante Osasuna en casa y otro ante el Mallorca en el Rico Pérez, escenario neutral, ambos partidos acabaron con victoria del Valencia. Tres goles en catorce encuentros ligueros de los que fue titular en nueve y en los que fue sustituido solo una vez, en el viejo campo de Atocha ante la Real Sociedad.

La eclosión goleadora en Primera División de Fernando tuvo lugar en el ejercicio 87-88, el del retorno valencianista a la elite, aunque en Segunda ya anotó nueve. Dos rasgos distinguen su trayectoria realizadora: la regularidad en la aportación y la extraordinaria belleza y variedad de muchos de esos goles. No resulta fácil pronunciarse sobre cuál es el mejor aunque el interesado suele decantarse, cuando se le pregunta al respecto, por el conseguido en el viejo a San Mamés ante el Athletic de Bilbao en la temporada 92-93. Ese día el conjunto de Mestalla se impuso por 1-4. Quedaban cinco minutos para el final cuando Fernando, desde una posición escorada, alzó la vista y lanzó con el interior del pie un remate intencionado de rosca al segundo palo que describió una trayectoria en parábola que entró por la escuadra para sorpresa del guardameta Juanjo Valencia. El gol magistral fue aplaudido hasta por la afición local.

Fernando fue el máximo goleador del Valencia en la campañas 87-88 y 88-89, en esta última alcanzó los 14 goles, su registro más alto en una Liga y en la anterior firmó su primer doblete. Balaídos fue el escenario del par de goles en un choque que acabó en empate a tres, el segundo tanto del jugador de San Marcelino fue de penalti en el último minuto y estableció el resultado definitivo. En la campaña 93-94 Fernando logró su único triplete en el triunfo ante el Albacete por 4-0. En el siguiente ejercicio con Carlos Alberto Parreira en el banquillo alcanzó el registro de los 100 tantos en partidos oficiales. Aquel tanto significó también el de la victoria ante el Real Oviedo en Mestalla. En la campaña 95-96, bajo la batuta de Luis Aragonés, protagonizó su última gran temporada: cuarenta y dos partidos entre Liga y Copa con diez goles, pese a una lesión por una dura entrada de Pablo Alfaro en el duelo ante el Racing de Santander. En ese mismo campeonato llegó su último doblete, el destino quiso que fuera en Valladolid, escenario de su debut donde el Valencia venció por 2-5 provocando la destitución del entrenador local, un tal Rafa Benítez. La última entrega de esta dilatada historia se escribió en el Heliodoro Rodríguez de Tenerife donde el Valencia cerró la temporada 97-98. Allí jugó y marcó su último gol el jugador que más partidos ha defendido los colores valencianistas en su historia.

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