Las Provincias
Valencia CF

Valencia CF | El agujero de Mestalla

Imagen de Mestalla en el partido ante el Málaga. :: jesús signes
Imagen de Mestalla en el partido ante el Málaga. :: jesús signes
  • Los huecos en la grada afectarán a los ingresos por televisión

  • El Valencia CF afronta un último tramo del campeonato sin alicientes y la decepción de la masa social puede pasar factura en la campaña de abonos

En aquellos días de lujuria deportiva, cuando el Valencia CF se reencontró con el sabor de los títulos y un organismo internacional declaró al club de Mestalla como el mejor del mundo, los delirios de grandeza desembocaron en el planeamiento de un estadio único con capacidad en su maqueta para 75.000 espectadores. Un deseo que el paso del tiempo ha convertido en un disparate que hoy afea el 'skyline' de la ciudad con un mamotreto de hormigón símbolo del derroche y del despilfarro. El nuevo Mestalla es un transatlántico varado en la avenida Corts Valencianes con cientos de millones malgastados en su estructura.

Hoy, la depresión deportiva vacía un estadio con el método del goteo. El santuario valencianista vive una de las temporadas más extrañas que se recuerdan, donde ya no quedan casi ganas ni de protestar. La norma habitual es que la presencia de público casi siempre esté por debajo del número de abonados y que en este temporada sólo se haya superado la cifra de los 40.000 asistentes ante tres seguros de vida como Barcelona, Real Madrid y Atlético. La presencia en Mestalla se aleja cada día más de los 55.000 espectadores -cifra irreal- que marca la web del club como aforo oficial del estadio valencianista.

Ha habido partidos, como el caso del Leganés y Málaga, que no han reunido ni a 25.000 personas en Mestalla, ni un tercio de esos 75.000 espectadores con los que un día se soñó para el nuevo coliseo. El club, con el objetivo de la salvación virtualmente logrado salvo hecatombe mayúscula, se enfrenta a un último tramo de la temporada indigesto. Sin grandes equipos que pisen Mestalla -Sporting, Deportivo, Celta, Osasuna y Real Sociedad- los partidos se pueden rebajar a la condición de pachanga. La afición, sin objetivos más allá de que la propiedad no se vuelva a equivocar la temporada que viene, puede optar por la deserción momentánea como terapia para reconciliarse con los suyos. Tan sólo la visita del Sevilla, con el efecto Sampaoli como aliciente, y el debi regional ante el Villarreal para cerrar la Liga se presentan como dos encuentros de cierto atractivo.

El pasado verano, en plena pretemporada, la hoja de ruta marcada por Meriton pasaba primero recuperar a la afición para que llenara el viejo Mestalla, instalarse en los puestos de Liga de Campeones y a partir de ahí recuperar el proyecto del nuevo estadio. Una planificación que a día de hoy es ilusoria. El efecto ha sido el contrario y la masa social ha adelgazado con el riesgo de convertirse en anorexia en la grada.

Una de las consecuencias inmediatas de las butacas vacías en Mestalla puede derivar en consecuencias graves en el capítulo de ingresos. En el nuevo reparto de los derechos de televisión que se aplica desde esta temporada, uno de los datos que cuentan a la hora de ejecutar la distribución económica es el tiro de cámara y el respaldo social con el que cuenta el club.

La Liga no quiere cemento en la grada. Los estadios vacíos no venden y el organismo que preside Javier Tebas insiste en que para que haya venta las butacas deben de estar llenas. El Valencia tiene un problema en este apartado si no logra recuperar a la masa social, que este año se ha sacado menos abonos que en la campaña anterior y que de cara a la próxima no hay buenas perspectivas tras dos años lamentables a nivel deportivo. La fidelización sólo se conseguirá con ofertas muy agresivas de cara al abonado, lo que implicará también un descenso en el precio de los pases si se quiere mantener el número de socios. Otro agujero en las cuentas del Valencia.

El Atlético de Madrid, con nuevo estadio, multiplicará por mucho los ingresos del Valencia por su impacto social. Un baremo en el que el Athletic Club también está mejor situado y el Sevilla se encuentra en situación de equilibrio. De aquí al final de la temporada, sin muchos alicientes por los que desplazarse a Mestalla, Meriton tiene el reto de llenar una grada que jornada tras jornada acumula más huecos. Los equipos a lo que se enfrenta el Valencia no son el mayor atractivo para una malísima temporada.

A la caída de ingresos por el impacto social habría que añadir el agujero económico por la mala clasificación deportiva. Un lastre que suma ya dos temporadas y que provocará que equipos como el Celta, Las Palmas y Eibar puedan llevarse parte del bocado que pierda el club de Mestalla. A Meriton le quedan unos meses cruciales para cuadrar números.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate