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Valencia CF

El golazo de los 120 decibelios

Simone Zaza se dirige a la grada para celebrar el primer tanto del Valencia. :: j. signes
Simone Zaza se dirige a la grada para celebrar el primer tanto del Valencia. :: j. signes
  • El italiano acaba con un golpe en la tibia y Voro descarta a Nani para los dos próximos encuentros por un problema muscular

  • Zaza enciende a Mestalla, que congrega a 45.800 personas pese al horario

Su gol contra el Athletic de Bilbao fue un grito de rabia. Muchos meses sin ver cómo el balón traspasaba la línea, demasiado tiempo privado del placer de darse una alegría en el trabajo. Él, Simone Zaza, que vive de los goles, el arte último del fútbol, se quebró el domingo cuando batió a Gorka Iraizoz. Escaparon algunas lágrimas por marcar el primero con el Valencia; por enterrar definitivamente su oscura era en el West Ham, por volver a sentirse un artillero, su verdadero oficio. Ayer no hubo lágrimas para secar. Qué va. En cuanto Zaza vio entrar el balón, extendió los brazos y se fue, mirada al frente y satisfecha, hacia la grada de Mestalla.

Fue el tanto de los 120 decibelios el responsable de iniciar el incendio del campo en un ardiente partido contra el Real Madrid. Simone Zaza estaba en su salsa: era su segundo gol de blanquinegro en apenas tres días y éste, verdaderamente, fue una auténtica obra de arte. El italiano tocó lo suficiente para proteger el esférico y coger un metro a Varane y luego apenas tardó un suspiro en cargar la zurda para darle al Valencia la ventaja en el marcador.

Mestalla rugió con el golazo de Zaza, preludio de la tormenta perfecta desatada por los hombres de ataque y que dejaron al Real Madrid tambaleándose y sin respuesta. Aún resonaban los ecos del zurdazo de Zaza cuando el Valencia interpretó un contragolpe a la perfección para ampliar diferencias y hacer el segundo gracias al raso disparo -y el escaso acierto de Navas- de Fabián Orellana, auténtico martirio del conjunto blanco en la primera mitad. El chileno era «una oportunidad de mercado». Así lo repitieron una y otra vez los responsables valencianistas. También Voro. Peleado con Berizzo, Orellana aparecía como apuesta segura por su calidad y conocimiento de la Liga. Los partidos le están dando la razón. No hay quien se atreva a discutir al escurridizo futbolista en el once. Desde el primer día. Y contra el Madrid no fue una excepción. Así que los dos futbolistas llegados en el mercado de invierno, ambos para reforzar el ataque, volvieron a ser clave, como ante el Athletic, para entender la victoria del Valencia ante el líder.

Mestalla volvió a llegar a esos 120 decibelios con el tanto de Fabián Orellana y era normal: contra un rival que motiva, un miércoles a las 18:45 horas, nada más y nada menos, registró una gran entrada. Ayer se rozó el lleno para ver cómo el Valencia se dejaba la vida sobre el césped logrando dejar al líder de la Liga sin botín alguno.

Uno de los principales responsables fue Zaza, volviendo a él, a quien Voro advirtió durante la primera parte para que relajara su infernal ritmo. A los 18 minutos, el italiano recorrió cuarenta metros sin freno hasta derribar a Ramos. El árbitro le mostró la amarilla y Zaza, con las pulsaciones a mil por hora, aún tuvo un par de refriegas con la defensa madridista que hizo temer la expulsión. El paso por vestuarios trajo un Zaza más sereno en ese sentido y a los 73 minutos, muchas carreras después, el físico le dijo basta y Voro le sustituyó.

Con sólo dos días por delante para recuperar y afrontar el encuentro de Mendizorroza, Zaza es uno de los futbolistas que harán pensar a Voro la conveniencia de viajar a Vitoria. El italiano venía con muchas carencias físicas de Inglaterra y el tute de los tres últimos días le pasó factura ayer. Zaza va a ser duda contra el Alavés de Pellegrino (y más teniendo en cuenta que el martes el Valencia recibe al Leganés) y el técnico, además, tendrá seguro la baja de Luis Nani. «Tiene problemas musculares y seguro que se pierde los dos próximos encuentros», lamentó Voro sobre el extremo portugués. Al resto de 'tocados' habrá que evaluarlos en las próximas horas porque Gayà llegó justo al partido de ayer y varios acabaron con una importante fatiga muscular. Con todo, y teniendo en cuenta el duro calendario en el que el Valencia anda inmerso, es evidente que Voro rotará al equipo el sábado en Vitoria.

Ambientazo y protestas

Como viene siendo habitual en las últimas semanas, hubo protestas en contra de la gestión de Meriton durante la previa del partido. Un millar de personas se concentraron en la Avenida de Suecia antes de entrar a Mestalla, que salvo en un momento de la primera mitad no recordó la figura del dueño. La 'culpa', esta vez, fue del equipo, que mantuvo en tensión al público durante todo el encuentro. De hecho, los futbolistas celebraron a lo grande el triunfo ante 45.833 personas, la asistencia de ayer en Mestalla. Contra el Real Madrid se dio la segunda mejor entrada de la temporada, sólo por detrás de la visita del Barcelona, cuando 46.800 personas vieron cómo se escapaban los puntos en el añadido por un gol de Leo Messi.