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Valencia CF

El Valencia CF tropieza con su propia improvisación

Layhoon Chan y Victoriano Sánchez Arminio durante la reunión que mantuvieron ayer en Madrid. :: LP
Layhoon Chan y Victoriano Sánchez Arminio durante la reunión que mantuvieron ayer en Madrid. :: LP
  • El club carece de un portavoz que defienda con contundencia su posición y en el área deportiva se está a la espera de la fumata blanca desde Singapur

  • Sánchez Arminio reconoce durante una reunión en Madrid con Layhoon Chan errores en el arbitraje en las últimas jornadas

valencia. La escena que se vivió en la zona mixta del Benito Villamarín es el fiel reflejo del mal de la improvisación que afecta al Valencia Club de Fútbol. El consejero Juan Sol, una persona entrañable y lo más cercano al valencianismo que se puede encontrar hoy en el club de Mestalla, valoraba ante los medios de comunicación la jugada del penalti por mano de Pezzella que el árbitro no castigó. Una acción que de haberse señalado y convertido en gol podría haber cambiado el desenlace del partido y el club de Mestalla no estaría hoy a cuatro puntos de los puestos de descenso.

Juan Sol, cuando agotó sus argumentos y ante la pregunta de si se iba a presentar una propuesta formal ante la Federación Española de Fútbol, cogió del brazo al consejero y director de comunicación, Anil Murthy, para que diera él la respuesta a una cuestión que en situación normal tendría un argumento contundente y que en la excepción que vive el Valencia careció de firmeza.

Un día y unas horas después -en la tarde noche del domingo- el club comunicó que la intención de la presidenta del Valencia, Layhoon Chan, era trasladarle al presidente de la Real Federación Española de Fútbol, su malestar por la falta de respeto con la que los árbitros han tratado al Valencia en los últimos partidos. Los penaltis y las expulsiones han sido una constante como paradigma del escaso respeto que desde Madrid se tiene con la entidad de Mestalla. La situación deportiva, anclado en los puestos que son la antesala al descenso, condiciona de forma evidente.

Layhoon Chan logró su objetivo de hablar con el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, y con el del Colegio de Árbitros, Victoriano Sánchez Arminio. De la conversación sólo trascendió la fotografía de Layhoon Chan y Sánchez Arminio y el dato de que el presidente de los árbitros reconoció los errores de los colegiados, según comunicó el propio club. En ningún caso se especificó si los errores asumidos por Sánchez Arminio se referían en concreto al club de Mestalla -los más recientes ante el Eibar y el Betis- o era una generalidad que afecta a otros conjuntos, como el penalti no señalado al malagueño Charles en el Estadio de la Cerámica. Sánchez Arminio, según el Valencia, se comprometió a mejorar el nivel del arbitraje del fútbol español, una obviedad si se repasan los errores de bulto que se han cometido en las últimas jornadas. El Colegio de Árbitros accedió a que se remitiera a los medios de comunicación la fotografía de la reunión.

La presión social -con las redes como estilete- fue fundamental para que el Valencia anunciara las intenciones de su presidenta. A partir de ahora, las cosas que se deben resolver y exigir en privado, siempre tendrán el testigo de una fotografía que puede ser utilizada por el rival cuando el árbitro le perjudique y puede condicionar la labor colegial sobre el césped de aquí a final de temporada.

El Valencia lleva meses anclado en la improvisación. Desde el mismo día que se finiquitó a Amadeo Salvo, que a nivel social fue el máximo responsable de la llegada de Meriton junto a Aurelio Martínez, y que se despidió a Rufete, ingeniero de la faceta deportiva en los tiempos del Gloval Respect. El despido de Salvo, que ahora ha puesto fecha a la vuelta de su verbo para el 20 de febrero a la espera de ver qué es lo que tiene que decir, y el de Rufete no llegaron acompañados de las decisiones correctas para blindar a la entidad.

El devenir del club de Mestalla es propio de aquel que toma las decisiones sin saber lo que lleva entre manos. La búsqueda de un entrenador ha derivado en fiar el trago de la salvación al que hasta hace unas semanas ejercía de delegado del equipo. Voro, que es el que más ha sabido rentabilizar las posibilidades de esta plantilla, afonta un final de Liga en calidad de interino mientras Meriton no diga lo contrario.

Hace unas semanas, el club deslizó la puesta en marcha de una estructura deportiva con un director deportivo que conociera la Liga española. En principio, uno de los méritos a tener en cuenta era el pasado valencianista de la persona elegida. Cañizares y Albelda eran los perfiles que se pusieron encima de la mesa, aunque es cierto que la experiencia de ambos en un área deportiva es nula. Otros, como Javier Subirats y Fernando Gómez también entran en las quinielas.

Lo que en principio parecía una toma de decisiones que se iba a iniciar por el punto más alto, el del director deportivo, para crear la estructura a partir de esta figura, parece que se resolverá a la inversa. El valencianismo está a la espera de que la presidenta abra el sobre con las órdenes dadas por Peter Lim, sin que nadie sepa a quién ha consultado el máximo accionista. La improvisación, por ahora, mantiene huérfanas las áreas de decisión.

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