Las Provincias

Valencia CF
Decenas de aficionados abandonan resignados las gradas de Mestalla. :: juan j. monzó
Decenas de aficionados abandonan resignados las gradas de Mestalla. :: juan j. monzó

Mestalla se avergüenza y se vacía

  • Layhoon vuelve a estar ausente y la gente, además de despedir al equipo con pitos y pañuelos, se une al clásico 'Peter vete ya'

  • El público empieza a marcharse con el 0-3 a falta de más de media hora para el final

Peter Lim no viene desde mayo. Layhoon ni estaba en Valencia. Y, lo que verdaderamente es peor y debe ser motivo para la reflexión, Mestalla empezó a vaciarse tras el 0-3, o sea, con ¡33 minutos para el final! Si el objetivo de este atípico consejo de administración fue en su día recuperar al aficionado para la causa, alguien debe llamar a Singapur y decirle al dueño que están consiguiendo justo lo contrario. El club viaja en contra de dirección. Se puede entender que un espectador, hastiado como está el de Mestalla, decida marcharse a su casa un sábado por la noche a falta de pocos minutos para evitar el atasco de coches o hasta para meterse en la cama pronto y no hablar con nadie del disgusto. Pero que eso ocurra con más de media hora de juego por delante, es desde luego para hacérselo mirar.

Si encima que la entrada de público no fue espectacular, con el 0-3 fue más que palpable que muchos de los espectadores se levantaron y se fueron hacia el vomitorio. Pero con el 0-4 y con casi un cuarto de hora todavía por delante, no sólo se vivió esa escena en casi todo el graderío ya de una manera mucho más abrumadora sino también hasta en el palco vip. Testigos de ello Kim Koh -presidía el encuentro- y Anil Murthy, los hombres de confianza de la presidenta y de Lim, y a su izquierda los Juan Sol, Auxiliadora Borja, José Luis Zaragosí y Salvador Martínez. Metros por detrás, en su palco privado, Amadeo Salvo.

Ya por entonces se habían escuchado los habituales cánticos desde Curva Nord de 'Peter vete ya' que, dicho sea de paso, recibieron el apoyo también de un sector importante de la afición. Luego, estos cánticos siguieron, como ya viene siendo por desgracia habitual, en la avenida de Suecia, justo en la puerta cero del estadio. Allí, esta vez, la presencia de un sector de la Grada Animación no encontró tanto respaldo en número de adhesiones como otras veces, porque ya el goteo de la gente marchándose había sido notable. No hay ganas ya ni de protestar en muchos. Hay tanto enfado como resignación.

Este Valencia está tirando a la afición de Mestalla con partidos como el de ayer y con temporadas como esta nefasta 2016-17. El cansancio es más que notable y cualquiera que de nuevas venga al estadio lo percibe desde el minuto uno.

Que se lo pregunten a Juan Roig, objeto desde la grada de más de una mirada y comentario por parte de los seguidores blanquinegros. La presencia del reconocido empresario no pasó ni mucho menos desapercibida. Al fin y al cabo no es muy habitual verlo por aquí y, encima, siempre ha sido motivo de pensamientos e intenciones a la hora de pensar qué valenciano de verdad estaría capacitado por potencial económico en comprar el Valencia. A Roig posiblemente no le cabría en la cabeza, desde el punto de vista empresarial, que una presidenta no estuviera en un acto tan importante como un partido de fútbol oficial, que el entrenador fuera el antiguo delegado y que el director deportivo que tiene que planificar justo ahora el año que viene, fuera el responsable de la cantera y tuviera la etiqueta de 'provisional'. Por eso la gente se siente castigada. Porque no se vislumbra un futuro prometedor. Hay demasiados cambios de rumbo. Tantos que sólo hay que ver la imagen que había de la grada cuando el árbitro pitó el final. Parecía uno de esos partidos de Copa ante un Tercera. Bochornoso.