Las Provincias
Valencia CF
 Extremadura. Carboni y Félix Carvallo. :: Heino Kalis/REUTERS
Extremadura. Carboni y Félix Carvallo. :: Heino Kalis/REUTERS

EL TÚNEL DEL TIEMPO

Rivales desaparecidos

  • A finales de los noventa apareció en los calendarios el nombre del Numancia, el equipo de Soria, el propietario del campo de Los Pajaritos

E l tiempo y las circunstancias se los llevaron por delante. Hoy en día subsisten cómo pueden, sin demasiadas esperanzas de reverdecer los laureles del pasado mientras contemplan con nostalgia aquellos días de gloria, cada vez más lejanos. Algunos, como la UD Salamanca, se fueron para no volver jamás. Otros se refundaron. Sin embargo, algunos supervivientes mantienen su denominación original pero apenas gozan del protagonismo de antaño, son rivales de otras épocas, asiduos en su día de Mestalla.

Esta noche el Valencia recibe en su feudo a uno de los últimos recién llegados a la aristocracia del fútbol español. El Eíbar compite por tercera campaña consecutiva en la primera división. Un club modesto que busca quedarse entre los mejores. En décadas anteriores aparecieron casos similares que adquirieron una relevancia notable. El caso del CD Logroñés, que desde finales de los ochenta hasta mediados de los noventa, se erigió en un rival muy difícil de superar. Incluso se llevó un triunfo de Mestalla. Por el club riojano pasaron referentes del valencianismo en la actualidad como Voro, García Pitarch y Otxotorena . De allí salieron numerosos refuerzos como Romero, Salenko, José Ignacio y Poyatos. Entre ambas aficiones surgió una bonita amistad. En la actualidad, el viejo campo de Las Gaunas ha desaparecido para dar paso a un nuevo estadio moderno y funcional, pero el club fue liquidado en 2009 y su sucesor, rival del Valencia en la Copa hace algunas temporadas, es tan solo una sombra de lo que fue.

A finales de los noventa apareció en los calendarios el nombre del Numancia, el equipo de Soria, el propietario del campo de Los Pajaritos. Con esas credenciales y su espectacular participación en la Copa del Rey de la temporada 95-96, la simpatía la tenía ganada a pulso. El Valencia despachó a los sorianos con cuatro victorias en sus dos primeras campañas, ambas con Héctor Cúper en el banquillo. El Numancia volvió poco después a Primera para competir en sendos ejercicios sin éxito, un año entre los mejores y descenso. Al menos, puede presumir de haber vencido en la segunda tanda en una de esas cuatro ocasiones a los valencianistas, fue el último duelo protagonizado por ambos, en la temporada 2008-09, cuando en Los Pajaritos cayó por 2-1 el equipo que dirigía Unai Emery.

Otro rival fugaz a finales del siglo XX llegó desde Galicia: la SD Compostela, un conjunto sin demasiado pedigrí pero que debutó en la campaña 94-95 para mantenerse hasta la 97-98 de forma continuada, que protagonizó un caso parecido al Numancia, pasó de ser oponente asequible y propicio a las goleadas a derrotar en su última oportunidad al Valencia. En San Lázaro, con Ranieri en el banquillo, los de Mestalla perdieron por 3-1 de forma inesperada.

Por aquellas latitudes hubo un conjunto que se convirtió en uno de los grandes animadores de la Liga en los años sesenta: el Pontevedra. El conjunto granate de Pasarón llegó a ser temible en su feudo donde protagonizó grandes gestas bajo el lema de: 'Hay que roerlo'. Cuando visitaba Mestalla, el triunfo local estaba garantizado, pero el Valencia sufría de lo lindo cuando se desplazaba a Pontevedra donde Juan Cruz Sol sufrió una gravísima lesión: fractura de tibia y peroné en la Liga 67-68 por culpa de una entrada alevosa de Martín Esperanza. Aquella incidencia condicionó el ambiente de Mestalla cuando ambos equipos volvieron a verse las caras en la segunda vuelta del campeonato. La afición valencianista abroncó al jugador que había causado la lesión de Sol cada vez que participaba en el juego. En el ejercicio 69-70 el Pontevedra actuó por última vez en Primera División y en el choque de Mestalla Poli anotó el gol 2000 del Valencia.

Otro habitual de aquellos años fue el CD Sabadell que llegó incluso a clasificarse para Europa en la temporada 68-69, con Pasieguito en el banquillo y numerosos futbolistas valencianos en la plantilla. El cuadro arlequinado entró en la Copa de Ferias aunque el potente Anderletch lo eliminó a las primeras de cambio. En la Nova Creu Alta era un rival muy difícil para los visitantes y en aquella época arrancó en una ocasión el triunfo de Mestalla. A mediados de los ochenta regresó a Primera pero tuvo un paso efímero. Extremadura fue la última región en disponer de representación futbolística en Primera. A finales del siglo XX lo hizo por partida doble: primero, el Mérida, y luego el Extremadura, el club donde empezó a triunfar Rafa Benítez, a quién el Valencia rampante de la campaña 98-99 no pudo vencer en ninguno de los dos encuentros: derrota en Almendralejo y empate en Mestalla.

Algo parecido sucedió al principio con el Albacete, el célebre 'Queso mecánico' de Benito Floro, otro sorprendente adversario que puede presumir de haber logrado ante el Valencia su primer triunfo en primera división en un duelo correspondiente a la campaña 91-92. En su primer desplazamiento a Mestalla arrastró a más de diez mil seguidores en una tarde de enorme ambiente en la grada y expectación máxima que se saldó con empate a uno.

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