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El espíritu de Prandelli despierta al Valencia

El espíritu de Prandelli despierta al Valencia
  • El técnico italiano moldea su discurso inicial al buscar con su equipo mayor disposición defensiva a nivel colectivo y una apuesta por el contragolpe

  • La afición agota las entradas y habrá lleno frente al Barça

valencia. El Valencia parece que ya despierta y que, al menos, está dispuesto a caminar. Que un equipo como el Valencia salga de la zona de descenso es hoy por hoy el mejor premio que podía obtener Cesare Prandelli en su estreno, circunstancia que alivia de alguna forma el padecimiento de la afición. Después de estar seis de las ocho jornadas disputadas en puestos de bajar a Segunda, no viene nada mal algo de oxígeno y una inyección de optimismo, aun teniendo el sábado que vérselas con el Barça en Mestalla, con todo el riesgo que eso conlleva.

Los tres puntos parece que han devuelto los ánimos. Desde luego, a la afición no se le puede poner ni un pero y es la primera en dar el paso. Ayer se agotaron las localidades para el sábado. Habrá lleno absoluto. La llegada de Prandelli, el triunfo del domingo y la entidad del rival han sido suficientes elementos para que en esta jornada del lunes se acabara el poco papel que había en taquilla. A primera hora de la tarde tan sólo se podían encontrar unas pocas butacas de anfiteatro (100 euros) y de tribuna central (150), las más caras, y poco después de las siete el Valencia anunciaba que ya no queda papel por vender. Serán 50.800 espectadores los que el sábado pondrán Mestalla casi boca abajo.

Ya dijo el técnico el día de su presentación, impactado por el ambiente que percibió cuando vio el duelo contra el Atlético, que la grada tenía que jugar un papel importante. No puede tener entonces ni una sola queja. El Valencia, pese a las carencias que todavía se observan a nivel deportivo, parece que ha despertado.

El nuevo técnico, además, no es de los que les gusta perder el tiempo y ayer, pese a ser la habitual jornada de recuperación para los futbolistas, saltó al césped y puso a trabajar tácticamente a los que no jugaron en El Molinón. El italiano ya ha dicho que queda todavía mucho por hacer y no se fía de ese 1-2. Eso sí, el Valencia ofreció matices que no se habían visto tan definidos con Pako Ayestarán. Prandelli tuvo claro desde el primer momento que el 4-3-3 de Ayestarán no funcionaba. Ahí Voro fue el que de alguna forma le puso sobre en la pista con ese 4-2-3-1 de dibujo inicial.

Rozando casi los sesenta cumpleaños, el nuevo entrenador blanquinegro demuestra que tiene suficiente experiencia para moldear su propio discurso en beneficio del colectivo. La idea de juego que decidió hacer en El Molinón tiene poco que ver con los planteamientos que aventuró en su presentación. Se ha dado cuenta que la plantilla que tiene no se ajusta a los parámetros iniciales y optó por 'italianizar' a su equipo en contra de lo que él mismo aventuró. Si algo ha caracterizado a Prandelli es ser el menos 'italiano de los italianos' y por apostar de siempre de inicio por el buen trato del balón.

Pues bien, en El Molinón se vio un Valencia más decidido a conservar sobre todo la ventaja en el marcador hasta el punto de que no le importó defender muy cerca de su área siempre con 10 jugadores por detrás del balón (sólo Rodrigo quedaba exento). Fueron muchas las situaciones que se dieron con los futbolistas decididos a proteger el área de Diego Alves. No pudo mantener la portería a cero, como era su objetivo, pero el grupo entendió que debía trabajar si quería sobrevivir. Las bromas y el ambiente de los jugadores en el viaje de regreso son síntomas que hacía semanas no se observaban.

Llamó la atención también la insistencia de Diego Alves en los saques largo de portería. Con eso pretende el Valencia descartar la salida de balón con criterio y optar por aprovechar la segunda jugada. Al fin y al cabo, se le puede sacar partido a este hecho al tener un medio del campo más fuerte gracias a la presencia de esos dos pivotes tan definidos.

Otra de las cosas que quedaron claras en El Molinón es que la defensa no se va a complicar ni un solo momento la existencia. Montoya y Gayà mantuvieron con cierta firmeza sus bandas y fue Garay el hombre que lideró esa zaga sin contemplaciones. No dudó el argentino en enviar el balón a la grada, en un claro mensaje de que 'riesgos cero'. El problema fue el de Santos, que a pie cambiado, tuvo alguna que otra dificultad además de ser partícipe directo del empate asturiano, en un balón al que no supo anticiparse. Mangala está llamado a volver al once contra el Barça.

A Parejo le ha liberado Prandelli de tareas de construcción. El madrileño ya no tiene que bajar metros para dar salida al esférico. Contra el Barça se puede repetir la idea, aunque el problema será cuando lleguen a Mestalla equipos más rácanos que obligan a un mayor ingenio en el centro del campo.

De momento, lo que está claro es que el Valencia va a correr más en líneas generales. Y siempre de atrás adelante. En Gijón el contragolpe tuvo altibajos aunque fue al menos el lema que trataron de aplicar los jugadores. Otra cosa es que salga más o menos bien y con el equilibrio que desea su técnico. Ahí es donde todavía tiene que pulir cosas el entrenador porque todo el ímpetu que le puso por la derecha Cancelo, se echó en falta por la izquierda con un Santi Mina totalmente desdibujado.