Canal del Valencia

No pintaba bien el estreno en la Champions. Los augurios desde que se inició el viaje no eran buenos. El equipo se desplazó con la misma media docena de bajas con que afrontó la visita del Celta. Guardado empezó olvidándose la documentación y tuvieron que llevársela a Manises. Feghouli no se enteró en el calentamiento de que los tacos que utilizaba no eran los más indicados y pasó el primer acto de resbalón en resbalón. Una vez que el equipo salió rápido en una contra y el argelino forzó córner, los árbitros convirtieron la acción en saque de portería. Durante esos minutos, Emery empataba a un gol en el Camp Nou, donde contaba sus visitas por derrotas al frente del Valencia. Volvió a acabar perdiendo.
Y cuando Pellegrino facilitó la alineación, ¡zas! ¿sorpresa? ¿o no? Según se mire. Para unos debió haber sido Vicente Guaita el titular, teniendo en cuenta que Diego Alves está ocupando la portería en el campeonato de Liga. ¿Qué le va a quedar al valenciano? ¿la Copa del Rey? Al mismo tiempo, aunque el Bayern no se caracteriza por practicar el típico fútbol inglés, sus jugadores sí que son poderosos por alto. Y en este menester, Guaita es mejor, más contundente que el brasileño. Por algo echó mano de él Emery cuando tocó visitar al Stoke City.
Quienes apoyaban la vuelta de Guaita tuvieron oportunidad de reclamar la razón, pues Alves confirmó que las salidas por alto no son su fuerte, a pesar de un buen despeje de puños en los primeros compases. Más tarde, erró, Eso sí, en el resto del encuentro estuvo perfecto. Por enésima vez fue el mejor de su equipo, que volvió a regalar la primera mitad, en la que se mostró temeroso, con excesivas pérdidas del balón, demasiado atrás y sin saber presionar al rival. Todo ello propició que el choque se convirtiera en un monólogo del Bayern, con Parejo deambulando como alma en pena. Nada nuevo.
Alves realizó su primera parada espectacular a un duro remate de Kroos, mientras Mauricio Pellegrino se acercó a la primera fila del graderío para hablar con Ochotorena -preparador de porteros-, no sabemós qué. El guardameta brasileño tuvo que estar tremendamente atento y concentrado ante el aluvión que se le venía encima. Lo mismo le sucedió a los laterales; tanto Joao Pereira como Cissokho tuvieron trabajo a destajo con Ribéry, Robben y los colegas que llegaban desde atrás.
La medular volvió a ser otro fiasco, lo cual provocaba continuas situaciones de superioridad alemana, que arrinconaban a un Valencia que no existía. Tino Costa corría sin saber muy bien hacia adonde, pero Parejo ni eso. Volvió a regalar demasiadas veces el balón a los rivales. Y cometió un penalti claro sobre Kroos que el árbitro, afortunadamente, se tragó.
Una pena, pero el equipo no funcionó nunca. Jonas fue otro de los que tampoco estuvo y bien se podía haber producido su relevo por Valdez mucho antes, sobre todo viendo la disposición del paraguayo. Con el panorama dibujado era imposible que Soldado tuviera alguna opción para inquietar a la zaga bávara.
La impresión que quedó tras el partido es que el Valencia se hizo el ánimo demasiado tarde, ya en la segunda mitad, aunque también es cierto que el Bayern retrasó metros y cedió el cuero para buscar la contra, a la espera de que los de Pellegrino se estirasen y dejaran vías de penetración. Feghouli dispuso de la mejor y única ocasión valencianista de gol hasta entonces, minuto 67, que acabó finalmente en córner. Tampoco tuvo su mejor día, pues cuando parecía que se podía intentar algo más regaló, tras el enésimo resbalón, el balón al Bayern para que el zapatazo de Kroos sentenciara el duelo.
Ante este mismo jugador, Diego Alves hizo la parada de la noche, a mano cambiada, y la escasa emoción que hubo llegó al final. Primero con el gol de Valdez, ya en la prolongación, y acto seguido con la expulsión de Rami al ver la segunda amonestación por cometer penalti. El goleador Mandzukic lanzó muy mal, aunque también es de valorar la intuición y el acierto de Alves para impedir el tercer gol de los de Múnich.
Total, más de lo mismo. Queda abierto el debate de la portería y la incógnita de qué competición jugará Guaita. En la medular no cabe discusión alguna. Gago es imprescindible, mientras Parejo sigue sin aprovechar sus oportunidades. Pellegrino tiene la palabra.
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