Canal del Valencia

Se acabaron las vacaciones. De las bermudas y la cervecita de Ibiza al pantalón de deporte y la bebida isotónica de Paterna y Buñol. Todavía haciendo la digestión de la jugosa Eurocopa y en pleno aperitivo para los Juegos Olímpicos de Londres, Valencia y Levante ponen a carburar hoy sus motores para una carrera cuyo aliciente principal, en ambos casos, está en el marcado acento europeo.
Los blanquinegros están citados a las 8 de la mañana en Paterna y los azulgrana a las 8.30 en la clínica Umivale. Analíticas y otras pruebas médicas para todos y en doble sesión. Por delante, once meses de trabajo con múltiples exigencias.
Para los primeros, la misión es zambullirse de nuevo en la necesaria Champions -imprescindible como mal menor-; para los segundos, además de amarrar pronto la permanencia -es vital-, está la ilusión de pellizcar por primera vez en su endurecida historia la Europa League. Para esto último, los levantinistas deberán salvar, eso sí, el indispensable trámite previo de una eliminatoria (23 y 30 de agosto), ya con la Liga estrenada. Este martes, por cierto, se conocerá ya la composición del calendario de la temporada: con quién se estrenan, cuándo hay derbi valenciano y cuándo se las ven con los supergrandes: Real Madrid y Barcelona.
Mauricio Pellegrino y Juan Ignacio Martínez, comandantes en jefe de los dos mejores proyectos futbolísticos de la Comunitat, tienen poco en común. Ni en lo personal ni tampoco en lo profesional. Quizás, la única característica que les une -cosa por otra parte bastante habitual en los entrenadores- es que sus respectivas directivas les han desmontado una buena porción de las plantillas con respecto a la que los dos equipos tenían el año pasado. Aunque públicamente los entrenadores suelen medir mucho sus palabras, es raro encontrar alguno que en privado no se queje del equipo que le han dejado. Con eso se apuntan un buen mérito si las cosas salen bien y se guardan una buena defensa si las cosas, por desgracia, se tuercen.
En el caso del Valencia, lo más llamativo es que a Pellegrino le han vaciado casi el 70 % de su entramado defensivo, que no es poco. Si a Emery se le atizaba alguna vez por su desmedido e incontrolado juego ofensivo, y casi siempre por su falta de endurecimiento de medio del campo hacia atrás, al argentino le han cambiado casi por completo los actores. Braulio Vázquez ha decidido darle un lavado de cara, pero por unos motivos u otros no le puede dar todavía a su entrenador todo el grupo para que trabaje con ellos los 40 días que tiene por delante hasta la hora de la verdad de la primera jornada de Liga.
El Valencia está ahora mismo cosido a retales. Entre los que están de vacaciones por culpa de la Eurocopa (Joao Pereira, Ricardo Costa y Rami irán directamente a la concentración en Alemania), los que tuvieron que alargar su veraneo por compromisos de su selección (Guardado y Feghouli, que llegarán el jueves), los que están en el Europeo sub-19 (Bernat y Alcácer no saben aún cuándo vendrán) y los lesionados (Banega y Canales), el técnico de momento cuenta únicamente con trece futbolistas de la primera plantilla, más el tercer nuevo guardameta y la gente del Mestalla.
Ya le hubiera gustado a Pellegrino tener a todos ya a sus órdenes. Si eso es lo mejor siempre, en este caso con el aterrizaje de nuevo entrenador, todavía tiene más importancia esta circunstancia. Es verdad que Pellegrino se ha empapado de todos los vídeos de los encuentros que disputó el año pasado el Valencia, pero en seis semanas de trabajo debe ganarse el respeto y la confianza del vestuario. Sólo Albelda puede hablar con cierto conocimiento de causa de cómo era Pellegrino... de jugador. En realidad, el técnico es una verdadera incógnita para todos.
Como también es una incógnita la composición definitiva de la plantilla. Tanto del Valencia como del Levante. Al menos, la blanquinegra tiene menos elementos vacíos. A Braulio Vázquez le queda acertar en el sustituto del ya barcelonista Jordi Alba, en el 'otro' Topal que haga también trabajo de central si hay necesidad y en el 'suplente' de Soldado. Tiene la impresión la secretaría técnica valencianista que uno, dos o incluso los tres asuntos se pueden estirar durante varias semanas. Desde luego, lo del lateral es lo que más cerca está de fructificar, ya sea el deseado Siqueira o el recurso de Dídac o José Ángel.
Y eso, sin contar si el lío de Tino Costa y su insistente reclamación acabará bien o mal, según se mire. Si se vende, otro pellizco de dinero para Llorente pero también un problema y de los gordos para Braulio y , sobre todo, para Pellegrino. Su perfil es difícil de encontrar, al menos buen precio claro (el año pasado se fichó a Parejo pero no cuaja). Lo previsible es que esta semana los agentes del centrocampista argentino vuelvan por Valencia para despejar de una vez por todas la situación de su representado.
Después del plantón que sufrieron en la tarde del viernes, ya saben que el club se va a mostrar todo lo intransigente que pueda. No lo van a tener fácil para convencer a Braulio Vázquez y a Manuel Llorente. O viene -del Spartak de Emery o del Fenerbahçe turco- una suculenta propuesta por él (8 millones, cuando su cláusula es de 10) o se va a quedar con las ganas de que le mejoren el contrato como él quiere en un principio.
23,5 millones en ventas
Los precios están desorbitados (ya sea Siqueira o el caprichoso de Gameiro) con el añadido de que es público que el Valencia, con muchísima diferencia, es el equipo que más dinero ha ingresado este verano: 23,5 millones de euros. Ahí es nada. La gente sabe que Llorente se hace el duro vendiendo y no está dispuesta a venderle barato.
El gran problema que surge a estas alturas es que la afición del Valencia, como en general la de otros muchos clubes, necesita alicientes que le motiven a sacarse el abono. El Valencia todavía no ha dado ni una sola cifra de cómo va por ahora la campaña de venta de pases. Algunos lo pueden interpretar como prudencia, otros como que la cosa no va todo lo bien que se desearía. En la casa de enfrente las sensaciones, por ahora, son diferentes. El Levante no hay día que no lance una nueva cifra de socios. Van a todo tren y camino de cifras históricas.
Lo curioso del caso es que los refuerzos del Levante han sido muchísimos más modestos, económicamente hablando, que los del vecino. A Manolo Salvador le queda hacer la doble pirueta mortal de todos los años. De momento JIM cuenta con los jóvenes Garabato, Iván, Higón, Jero, Rubén y Roger, mientras que Koné cuenta con permiso hasta el día 15, y Keylor, Míchel y Pedro Ríos se incorporarán en los próximos días cuando se resuelva toda la documentación.
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