Canal del Valencia

La depresión ha hecho mella en este Valencia. Su primera parte de la temporada fue aceptable y se encaramó al bronce liguero sin problemas. Incluso llegó a tutear a Madrid y Barcelona. El segundo tramo estuvo marcado por las lesiones de Canales y Banega y a Emery, como a la plantilla, se le hizo de noche. Peleaba por mantener las diferencias con el resto de los humanos pero comenzó a dar síntomas de mediocridad.
A la parte final ha llegado roto, descompuesto, con un técnico que pide la hora para echar el cierre a su ciclo en el Valencia y unos jugadores indolentes que sólo juegan cuando quieren. Así, recibió cuatro ante el Espanyol o el Atlético, luego endosó los mismos al Betis, por poner un ejemplo. El penúltimo objetivo, europeo, también se acabó marchando por el retrete en una eliminatoria sin historia tras la goleada recibida en el Calderón.
Emery seguía hablando de la importancia de ser tercero, de lo estéril que era hablar de su futuro cuando el Valencia se estaba jugando entrar en Champions la próxima temporada. Pero ya nadie escuchaba sus palabras. Los jugadores no encuentran patrón y ayer el Málaga sacó los colores a los blanquinegros, que sólo buscaron la portería de Kameni en un par de ocasiones. Obvio, no la encontraron.
El conjunto de Pellegrini ha vivido un año diametralmente opuesto. Está acabando la Liga como un tiro y ya ha igualado a puntos con el tercer espada de la competición. El golaverage lo mantiene el Valencia pese a Emery, que se empeña partido tras partido en darle razón a sus cada vez mayor número de detractores.
El gol de Camacho tras un error en la marca de Maduro servía al Málaga para abrazar la victoria y vitorear al jeque Al Thani, presente en el día grande para La Rosaleda. Isco -qué jugador- Cazorla, Rondón y Joaquín llevaban el peso del encuentro a falta de un rival competitivo. No comparecía el Valencia con un centro del campo sin fútbol: Tino Costa y Maduro. Entendió Emery el partido más importante en lo que queda de temporada como una oportunidad para darle la titularidad a Maduro siete meses después... Curioso al menos.
El balón no fluía y Soldado ni lo olió. Se marchó en la segunda parte cansado de esperar una ocasión que no llegó para el Valencia en los noventa minutos. Con el electrónico en contra y la necesidad de rascar puntos en la Rosalesa, Emery sustituyó al killer por Aduriz. Hombre por hombre. Buscaba el vasco, supuestamente, aguantar con el gol en contra y encontrar el tesoro en una jugada de estrategia. Para entonces, Feghouli había cometido una estupidez que lo mandó a la caseta antes de tiempo. Expulsado el argelino, el Valencia se dedicó a dejar correr el tiempo.
Sigue dependiendo de sí mismo el Valencia para ser tercero, pero cuando se juega con armas de fuego corres el continuo riesgo de dispararte en el pie. Le ha pasado varias veces esta temporada y ahora que el empuje del Málaga ha igualado fuerzas, el equipo blanquinegro transmite poca fiabilidad para llevar a buen puerto su último objetivo.
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