Canal del Valencia

«Se van a tomar una serie de medidas económicas a todos los niveles». Esa es la manera formal con la que quiso envolver ayer el club la nueva línea de restricción de gastos que va a afectar casi desde ya mismo al Valencia. Dicho de otra manera, a pocos días de que se cumpla el primer aniversario del consejo encabezado por Manuel Llorente, se acomete un plan que meterá la tijera de arriba a abajo. Eso, que se supone ya debió hacer nada más aterrizar en el club el presidente, ahora va a tomar forma de una manera mucho más efectiva, coincidiendo precisamente con un periodo en el que se tratan negociaciones deportivas como son los casos de Emery y hasta de César -menos complicada ésta que la del técnico-.
A nadie escapa que ese paquete de medidas podría afectar de manera directa al propio Llorente, así como a Javier Gómez y a Fernando, los tres consejeros que perciben un salario. En las juntas de accionistas se han escuchado críticas a sus salarios (el que menos cobra es el presidente) pero estos prefieren ser prudentes a la hora de admitir, primero si ese recorte les puede afectar y segundo si lo admitirían (las dos cuestiones más que probables).
De cualquier forma, el Valencia ya ha decidido que va a trasladar una vez termine la temporada la sede que en la actualidad ocupa a unas oficinas situadas en Roger de Lauria para después ubicarse en el edificio que posee a pocos metros de la tribuna de Mestalla. Todo, encaminado a ahorrarse el dinero del alquiler. Curiosamente, en el último partido disputado en Mestalla, se exhibió una pancarta ácida en la que se hablaba de la situación de Bancaja permitiendo los emolumentos de los principales dirigentes valencianistas.
De momento, quizás para triturar el futuro que se le viene encima a este consejo, todos los directivos a excepción de García Roig, que se encuentra convaleciente de una reciente operación, fueron agasajados por Társilo Piles en un almuerzo que se celebró en Turís para conmemorar la clasificación del equipo para la Champions.
A primera hora de la mañana, eso sí, al presidente le tocó acudir a Paterna para entrevistarse personalmente con Baraja después del desliz verbal que el propio Llorente cometió en El Madrigal, donde anunció por televisión que el centrocampista tendría una despedida digna en Mestalla, desvelando así por lo tanto que no seguiría. Llorente fue a pedir disculpas por este gesto, cuestión que también hizo por su parte Fernando Gómez. En realidad, hasta Emery ha pedido perdón al jugador, consciente después de diez años de dedicación que la lógica decía que el primero en enterarse oficialmente había de haber sido él mismo. Baraja, a pesar de encontrarse molesto por todo, ha optado por disfrutar de estos últimos días como valencianista. De hecho, ha llegado a admitir que no le importaría lucir el brazalete de capitán si sus compañeros así lo solicitan el domingo, en el partido de su despedida contra el Tenerife.

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