Canal del Valencia

A los 23 años le ha tocado experimentar una sensación extraña. Lo que a otros compañeros de profesión les hubiera supuesto la mayor alegría de sus vidas, a un valenciano y valencianista como Raúl Albiol le ha supuesto algún que otro dolor de cabeza. El de Vilamarxant piensa desde ayer al mediodía en cómo le sentará su nueva camiseta: la del Real Madrid. Los dos clubes anunciaron casi a la misma hora el fichaje del central internacional por las próximas cinco temporadas (le quedaban dos años de contrato en Valencia), operación que supondrá al club de Mestalla el ingreso de 15 millones de euros que ya tienen destino: un tercio irá directo a Palma para pagar el traspaso del mallorquinista Moyà, otro pellizco importante para sufragar los desembolsos realizados por Mathieu y Bruno (casi 4 millones entre los dos) y el resto para tapar grietas.
Resignados sobre todo a la fuga de activos por la delicada situación económica en la que se encuentra la entidad, la afición del Valencia ha optado por aceptar el traspaso de Albiol a un club que siempre que se arrima a Mestalla de pesca produce rechazo. Sólo hay que ver la encuesta realizada en la web de LAS PROVINCIAS para darse cuenta de que los valencianistas no se han puesto en pie de guerra con el adiós del central, algo que contrasta de manera frontal con el caso Villa. Ahí, sobre todo por cómo manejó la situación Florentino Pérez, sí hubo voces de alarma hasta que Llorente cortó por lo sano.
Lo más curioso de todo es que Albiol se ha visto más o menos forzado a dejar el club por el que siente verdadera pasión. Albiol se sale del perfil habitual de los futbolistas (se enteró de los años de contrato por la prensa). Cierto es que valora el esfuerzo económico del que es su nuevo equipo y, aunque es verdad que la última palabra la ha tenido él para aceptar el traspaso (ganará casi un millón de euros netos más por año, con una cláusula de 60 millones), lo cierto es que quienes tuvieron ayer la oportunidad de hablar con el futbolista encontraron a un Albiol afectado anímicamente.
El central evitó hablar en Suráfrica pero quienes le conocen afirman que se encontraba tan a gusto en el Valencia que en ningún momento se había ni planteado la posibilidad de cambiar de aires. La actual coyuntura que vive el club ha forzado a este desenlace, primero porque se coge un dinero interesante y segundo porque el objetivo de los actuales gestores es tratar de reducir el coste de la plantilla (en los dos años hubiera percibido casi seis millones brutos de sueldo). Albiol ha sido el primero en encontrar acomodo en esta peculiar y urgente «operación salida», y entre los objetivos que se ha marcado el futbolista nada más regresar a Valencia está el dirigirse públicamente a la afición para brindar una despedida responsable y sincera.
En la concentración del combinado nacional, Albiol se refugió en el silencio. El valenciano se sintió el centro de atención. Ayer era el día libre tras la derrota contra Estados Unidos y el ya ex valencianista entró al comedor acompañado de Carlos Marchena y respondió a las preguntas de la prensa con una sonrisa pero sin decir ni una palabra sobre el Real Madrid. «En su momento, cuando esté en Madrid hablamos», respondió a la salida cuando se «protegió» entre un buen número de jugadores para completar los cien metros que separan el restaurante de las habitaciones. Y nada más. Eso sí, su teléfono móvil echó humo durante toda la jornada. En Valencia, tanto Manuel Llorente como Fernando Gómez declinaron también hacer cualquier tipo de manifestación.
Tampoco hablaron cobre Moyà aunque el pacto entre el Valencia y el Mallorca está sellado aunque todavía falta ratificarlo con la firma de los contratos. El único problema que había y que parece salvado era la forma de pago. El Mallorca quería en efectivo y de manera urgente, cuestión que parece haber conseguido. «Ojalá se haga rápido», apuntaba ayer mismo el vicepresidente balear, Miguel Vaquer. En total serán esos cinco millones de euros que se había hablado más otro en concepto de variables. El meta ha llegado a apuntar ya que se desplazará el lunes a Valencia para pasar la necesaria revisión médica.
Moyà, de 25 años, se formó en la cantera del Real Mallorca, a cuyo primer equipo accedió en 2004, y ha actuado en las categorías inferiores de la selección española con la que se proclamó campeón de Europa sub-16 y sub-19. La inversión realizada por el Valencia supera lo invertido por Renan, llena aún más el vestuario, colma las exigencias de Unai Emery y desplaza a Fernando Gómez del eje de operaciones.

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