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El Mestalla que quiere Peter Lim para el Valencia CF

Boceto. Aspecto de la fachada del futuro estadio que recae a la avenida de Corts Valencianes. / VCF

Un estadio sin lujos ni cubierta ostentosa, funcional, que el espectador se sienta cómodo y que esté cercano al césped. El club intenta esquivar el compromiso de señalar fechas concretas por temor a cometer el mismo error que hicieron los anteriores presidentes de la entidad

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

Con ustedes, el Mestalla que quiere Peter Lim para el Valencia. El anuncio debería ser más pomposo todavía pero después de más de diez años de fotografías que acaban en la basura y promesas incumplidas por todos los presidentes que han desfilado, la motivación de cara al aficionado de lo que supone ver en las páginas de este periódico el futuro estadio del Valencia CF es quizás una bagatela, lejos de lo que realmente merece. Justo dos días después de que el club anunciara que va a poner en marcha la tramitación para obtener la licencia municipal (sin fecha concreta para el inicio de las obras) y a cuatro días de que haya la primera reunión de trabajo en el Ayuntamiento, un anuncio en la web valencianista con vídeo incluido y siete escuetas líneas de texto presentaba en sociedad el 'secreto de la corona', la enésima revisión del boceto, ya retocado anteriormente por Mark Fenwick.

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Si será éste el bosquejo definitivo es algo que sólo el tiempo lo dirá, porque lo que pretende este consejo de administración es no pillarse los dedos. Por eso, ni hay foto de Anil Murthy enseñándole la maqueta al alcalde, Joan Ribó, ni tan siquiera una rueda de prensa en el viejo estadio. Nada que ver, por ejemplo, con la parafernalia que habría montado Juan Soler y en la que no habrían faltado políticos ni fanfarrias, pagadas generosamente por el club lógicamente. Exceptuando el caso de Manuel Llorente, cuyos retoques fueron verbales y sobre un plano que nunca se dio a conocer; el tema del estadio es tan atractivo como peligroso para los dirigentes. Amadeo Salvo, en su caso, habría elegido el día de mayor impacto mediático para cautivar a los aficionados. Otra cosa, como siempre suele ocurrir, es a quién se le piden responsabilidades cuando el tiempo pasa y nada de lo que se dice se materializa.

Y es que, esta manera de enseñar el proyecto que ha elegido el Valencia de Murthy representa en definitiva la idea que lleva Peter Lim de cómo quiere que sea el estadio. Ni lujos ni sobrecostes innecesarios, no hay cubierta ostentosa ni fachada deslumbrante. La apuesta es que sea tan funcional como cómodo, con los accesos necesarios, tecnológicamente preparado y, sobre todo, 'futbolero'. Murthy -o sea el máximo accionista- no quiere mojarse ni sobre cuándo entrarán los obreros ni sobre el cuándo estará listo (con ese 2021 como referencia). Por no saber, no se sabe exactamente cuánto dinero hará falta para terminar la mole de hormigón que hay en Corts Valencianes. Se calcula se necesita entre 100 y 150 millones de euros, pero se desconoce qué planes tiene Lim para soportar este dispendio.

Las pieles

2013: menos pero más cómodos

Salvo encargó a Fenwick una vuelta de tuerca. 61.500 espectadores. Eso sí, se aumentó la comodidad del aficionado con entre un 10 y un 15 por ciento más de espacio entre asientos. El 75% de la superficie de la grada estaría cubierta porque se encogería el techo 20 metros. Descartado el vidrio. Habría una fachada muy pegada a la estructura con elementos de aluminio.

La idea que quiere trasladar el Valencia es que actúa con cierta mesura, consciente de que nada se sabe de cómo se va a financiar. No hay que olvidar que en 2018 empieza Bankia a cobrarse ya el capital de los préstamos. Por eso, al arquitecto se le dio el encargo de volcarse en beneficio del espectador y de los intereses del club antes de buscar un impacto descomunal. En el Wanda Metropolitano se ha seguido una política que podría servir como guía en ese sentido. Y es que, los trazos gruesos que ha expuesto el Valencia en esta atípica presentación no permite entrar en muchos detalles.

El aforo, por ejemplo, ronda esa cifra de 60.000 espectadores, lejos de aquellos 75.000 que llegó a pronosticar Soler en su momento. Por supuesto, nada de parking. Ya se cargó en su día Amadeo Salvo de anular aquellas 3.000 plazas de aparcamiento. "Es una locura y sería un problema", indica el club para justificar la anulación de ese aparcamiento (el Wanda, por cierto, sí tiene uno para 4.000 vehículos).

Fue Layhoon la que más verbalizó el deseo de lograr que el nuevo recinto recogiera ese sonido de la grada que ofrece el viejo Mestalla. La cercanía al terreno de juego y la sonoridad del público, aspectos imposibles si existiera una pista de atletismo, descartada de raíz.

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