Un Mestalla moldeable

El nuevo Mestalla, en una imagen captada hace pocos días, con operarios en una de las vallas que rodean el recinto. / juanjo monzó

El Ayuntamiento ya tiene los planos, con torres exteriores, un aforo mínimo de 55.000 y listo para acoger otros eventosEl número de espectadores puede llegar a los 65.000, se mantienen 500 plazas de parking y desaparecen las escaleras interiores

JUAN CARLOS VALLDECABRES

valencia. El primer paso, real, ya está dado. El Ayuntamiento de Valencia conoce formalmente y al detalle desde este miércoles cómo quiere Peter Lim que sea el nuevo Mestalla. Al menos sobre plano, de nuevo se vuelve a la casilla de salida. Si el Valencia quiere de verdad reanudar algún día las obras y cumplir con el plazo de llegar listo al 2021, la maquinaria ya se ha puesto en marcha, con la presentación a los técnicos municipales de las enésimas modificaciones que se han realizado para esa mole de cemento de Corts Valencianes, sin actividad alguna desde febrero de 2009. Es necesario para obtener la correspondiente licencia de obras. Que pasen o no los filtros es algo que se irá despejando en las próximas semanas y tras las diferentes reuniones que se celebrarán, pero en el Valencia se confía que este nuevo proyecto de Marck Fenwick encuentre el visto bueno en sus trazos más gruesos.

Fueron precisamente el arquitecto y Christian Schneider, responsable por parte del club para el futuro Mestalla, los encargados de presentarse ayer en la sede municipal y exponer el retocado boceto, cuyas imágenes y principal esbozo dio a conocer el Valencia la semana pasada.

Del estadio ya se sabía que el Valencia ha apostado por una versión mucho más austera que las anteriores, alejado de alardes estéticos que aumentaran el coste de la obra. En ese debate popular sobre si gusta más o no ese acabado exterior algo más sobrio que los precedentes, ahora se conoce con algo más de exactitud que el aforo mínimo que se ha previsto es de 55.000 espectadores, con la posibilidad llegado el momento -de momento es una idea lejana- de ampliar esa capacidad de aficionados hasta los 65.000. El Mestalla actual está poco a poco aumentando la afluencia de aficionados pero todavía está lejos de presentar un lleno tras otro.

Se sabía que una de las principales premisas que se buscaban era que el espectador se encontrara cómodo en todo momento. Y ahí es cuando influye la separación entre las butacas, cuestión que se puede ajustar en función de las necesidades. En esta cuestión del aforo, llama la atención principalmente la decisión de eliminar los 'pétalos' salientes de la estructura superior.

Sin descartar del todo según algunas versiones que se derrumbe esa parte del tercer anillo, la idea es anular el espacio de asientos que hay en esa zona sustituyéndolo por una plataforma transitable, mucho más ancho que un pasillo habitual. En la zona de abajo de esa plataforma se pondría un anillo publicitario, que todavía no se sabe de qué material podría estar confeccionado, si con las habituales lonas o algún tipo de material que pudiera surgir en este espacio de tiempo que transcurrirá hasta llegar a ese punto de la obra.

Entre las modificaciones que llaman la atención está la desaparición de las escaleras en cascada interiores -ocultas antes por la fachada- que se habían previsto en un primer momento y que darían acceso a las gradas superiores. Esa vía, también de evacuación, se ha sustituido por unas torres exteriores y quizás más baratas. Esa fachada estará rematada por listones metálicos y la cubierta tendrá especial importancia con el objetivo de perseguir la sonoridad que se percibe hoy en día en el viejo Mestalla.

Fue Amadeo Salvo -y también Fenwick- el que echó abajo aquellas tres mil y pico plazas de aparcamiento proyectadas y que tanto atractivo supusieron al anterior Gobierno municipal. Las tripas del estadio darán cabida ahora únicamente a 500 plazas de aparcamiento, algo de uso prácticamente interno.

Y una de las cuestiones más complejas es la obligación que tiene el Valencia, para ajustarse a la ATE, de adecuar el estadio a la opción de albergar otros eventos que no sean un partido de fútbol. El club no lo tiene en mente pero sí ha previsto esa exigencia y por eso Fenwick ha diseñado un andamiaje que anule el anillo inferior y que a su vez se pueda elevar hasta el segundo anillo. Además, habría que acercar la grada a ese escenario provisional.

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