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Valencia CF | Lim y Marcelino, a la espera de las ventas

Marcelino y Peter Lim, junto a un microbús con el escudo
Marcelino y Peter Lim, junto a un microbús con el escudo / LP

El 'fair play financiero' condiciona al Valencia, que se ve encorsetado ante la dificultad de colocar a sus futbolistas descartados. Cancelo es el jugador con más valor de mercado, aunque se queda muy lejos de las operaciones de Otamendi o Mustafi

HÉCTOR ESTEBAN / J. C. V.Valencia

El mensaje que llega desde Singapur es que Peter Lim y Marcelino han conectado y que este esperado cara a cara entre el dueño y el entrenador ha acabado dentro del pronóstico esperado: con sintonía. Lo raro en todo caso hubiera sido que de allí se hubiera trasladado algún matiz negativo. En principio, lo que se desliza de esta primera toma de contacto es que el entrenador le ha trasladado al máximo accionista sus peticiones y que este las va a atender en la medida de lo posible. Lo que teme la afición del Valencia CF a estas alturas de junio y con el inicio de la pretemporada a la vuelta de la esquina, es que el club no consiga quitarse de encima el freno de mano que lleva puesto y que, cuando lo haga, llegue tarde a todos los fichajes.

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Hay una pared que se llama 'fair play financiero' -controla el máximo gasto del club- y que tendrá cierta holgura en el momento en el que empiecen a salir los jugadores que pretenda vender el Valencia. La situación del mercado para la entidad de Mestalla es la que la cruda realidad de que las entradas no se podrán dar hasta que no se aligere la carga de futbolistas como Negredo, Enzo Pérez, Santos o Abdennour, piezas que no cuentan para Marcelino. El Valencia no puede arriesgar en el gasto. Se puede ver en un problema con el asunto del fair play. Otra cosa es que se ponga por delante una oportunidad que no se puede dejar escapar y ahí sí que haya que saltarse el guión para que no se escape la pieza.

En la reunión de Singapur, en la que también ha estado el futuro presidente de la entidad, Anil Murthy, el deseo del nuevo técnico siempre ha estado encorsetado por el gasto. Quedan menos de dos semanas para que el nuevo proyecto de Lim, que se considera como su última oportunidad en el Valencia, eche a rodar. Subir la barrera de Paterna con las mismas caras generará desazón y desconfianza.

Esperar

Mateo Alemany ha sido el único que ha verbalizado la estrategia que ha decidido adoptar el Valencia: la de esperar. Eso sí, lo que ha admitido el director general es que no queda otro remedio debido a las circunstancias que, según él, son las que dicta el mercado. Lo que no ha querido decir Alemany es realmente si el Valencia 2017-18 necesita hacer caja, y cuánta caja, para poder arrancar. Se le preguntó el lunes pasado y el ejecutivo esquivó con cierta habilidad la respuesta. «Es un problema de mercado. Queremos que entren los jugadores que están en el número uno de la lista, no en el tres».

De salidas tampoco entró al detalle pero es obvio que en esta plantilla no hay futbolista hoy por hoy por el que se pueda extraer un gran botín. De hecho, en un repaso concienzudo a todos los jugadores que tiene en nómina el Valencia y basándose en dos de los portales más especializados en el mercado futbolístico, sólo destaca el valor que se le atribuye a Joao Cancelo y tampoco es que sea una recuperación exagerada de lo que se invirtió en su día por él (15 millones). El resto no colmaría las expectativas.

Con otro panorama económico habría otra visión del futuro a corto plazo. Pero con Peter Lim al frente de la propiedad, si algo ha caracterizado al Valencia cada verano ha sido la contundencia que ha exhibido a la hora de sacar beneficios por ventas de jugadores. En el verano de 2015, el 'pelotazo' se dio con los 45 millones que se sacaron por Otamendi. Ya no hizo falta buscar más pellizcos de cierto calibre. Los que salieron lo hicieron por cantidades infinitamente más pequeñas, como los 2,7 que se obtuvieron por Víctor Ruiz, por ejemplo.

Un año después, Lim no aflojó el pistón en ese sentido y la afición volvió a ver cómo el equipo perdía elementos de cierto nivel. A Mustafi lo ventiló por 40 millones y por si no hubiera habido suficiente con eso, luego se fueron los André Gomes (35 más otras cantidades por variables) y Paco Alcácer (30 más otros 2 en diferentes cláusulas).

Y aunque Alemany no quiera dar pistas sobre cómo está a día de hoy la caja fuerte del Valencia, es lógico pensar que Lim tiene en mente seguir con su particular tradición. Además, para satisfacer plenamente a Marcelino, no queda otro remedio que volver a vender. Las dudas se centran en todo caso sobre ¿a quiénes hay que vender? y ¿por cuánto?

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Marcelino fue a Singapur para insistirle al máximo accionista que hace falta renovar sí o sí este vestuario, y eso según han reconocido algunos analistas, es difícil conseguirlo en el primer año, pero al menos hay que intentarlo. Ese es el reto que los actuales responsables del Valencia quieren que entienda Lim, de ahí que le haya tocado a Marcelino la papeleta de volvérselo a plantear al empresario. Llegados a este punto, no queda otro remedio que echar un vistazo a la plantilla para ver cuánto se puede sacar por esos futbolistas de los que Marcelino -con el beneplácito de Alemany y Alesanco- quiere desprenderse.

Sabido es que en el consejo del Valencia -al menos los que siguen el día a día- se es consciente de que salvo las excepciones apuntadas anteriormente, todos los jugadores que se han fichado en los últimos tres años han perdido valor desde que visten la camiseta blanquinegra. Lim se ha cansado de eso también y entre los objetivos que se ha propuesto el cambio de presidencia está el revertir esa situación.

Lo realmente difícil es poder sacar un beneficio importante del nivel que en su día se obtuvo con los Otamendi, Mustafi, André y Alcácer. Eso está descartado. Porque, echando un vistazo a las estimaciones de mercado que hacen dos portales especializados en ese sentido, se encuentra con el que el jugador más atractivo económicamente hablando es Joao Cancelo. Con lo que ha dado que hablar el joven portugués y ahora, en cambio, parece que es el único que puede colmar las expectativas. Olvidado ya ese interés que durante meses situaba al joven internacional en el FC Barcelona, ahora el discípulo de Jorge Mendes -el Valencia pagó 15 millones por él- se le mueve por el mercado italiano ante la posibilidad de que Dani Alves abandone la Juventus. El problema es que a Cancelo se le sitúa un precio entre los 20 y los 23,7 millones de euros.

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