Una manita al ritmo de Parejo

Zaza intenta el remate de cabeza ante Elton Monteiro.
Zaza intenta el remate de cabeza ante Elton Monteiro. / EFE/VALENTIN FLAURAUD

Negredo confirmó su estado de gracia de cara a gol y el equipo logra el objetivo de mantener la portería a cero frente a un inofensivo Lausana La batuta del de Coslada movió a un Valencia muy disciplinado en todos sus movimientos

HÉCTOR ESTEBAN LAUSANA.

El Valencia manifestó ayer en el campo el manual de Marcelino. Con los matices propios del primer partido de la pretemporada, con una plantilla no cerrada y con lo detalles por pulir. Pero el orden derivó en una portería a cero y con escasas oportunidades para el rival. Objetivo cumplido. Movimientos fijos, memoria colectiva. La basculación y las ayudas son norma y arriba, acierto de cara a puerta para firmar una goleada en la que hubo alguna rúbrica de reivindicación como la de Negredo. El fútbol, como siempre, es cosa de Parejo. Marcelino no es Valverde ni Valverde es Marcelino, pero la disciplina es tan parecida que ahí se puede encontrar bien el mejor Parejo.

El Valencia de Marcelino debutó ante el Lausana con la obligación de ejecutar sobre el césped el plan practicado en los entrenamientos. A día de hoy, ese es el gran objetivo del técnico. La basculación se ha convertido en un paso de baile con el rigor táctico que exige un entrenador metódico incluso por exceso. Nunca se vio una conducción excesiva, no se abusó de la aventura individual por encima de la rigidez colectiva que Marcelino quiere impregnar a un grupo que hace tiempo desconoce los principios básicos del bloque.

El tapete dibujó un 1-4-4-2. Más estático en la primera parte. Medrán y Maksimovic armaron un doble pivote en el que el serbio es muy disciplinado. Zaza tuvo la primera del partido con un disparo desde fuera del área a los cuatro minutos. Poco después, la sociedad entre Bakkali y Centelles -otro producto zurdo de Paterna- funcionó para que el juvenil centrara y marcara Mina.

Lo más destacable del Lausana en la primera parte fue el sobrepeso de Bojinov, que con el naranja fluorescente como equipaje parecía una boya marina. El búlgaro con 31 años no es ni la sombra de aquel niño que pasó por Juventus y Manchester City. Bojinov agota sus días. Los suizos también tuvieron su oportunidad en un error de Abdennour, que Jaume desbarató con una gran parada.

Es cierto que el tunecino lidió con un terreno en pésimas condiciones. La parte izquierda de una de las áreas estaba llena de calvas, impropias para equipos de primer nivel y un riesgo absoluto para futbolistas que se jugaron el tobillo en cada agujero. Hace unos días se disputó aquí el mitin de atletismo de Lausana y las secuelas fueron evidentes.

Hubo un tiempo para los dos equipos... los dos onces que dispuso Marcelino. El Lausana fue mera comparsa, y eso que en teoría está más rodado que el Valencia ya que su liga comienza a la vuelta de la esquina. Al descanso se llegó con el gol de Santi Mina. La conclusión fue de disciplina absoluta. Sin sitio para improvisar.

Tras la reanudación, apareció Parejo. Emergió el fútbol. El jugador, motivado como lo quiere Marcelino, es fundamental para este proyecto. Bien acompañado por Eugeni Valderrama. El chico del filial siempre destila buenas sensaciones con el balón en los pies. De hecho, de él partió la oportunidad del segundo tanto. Condujo y colocó el balón para que Rafa Mir marcara un golazo por toda la escuadra.

A partir de aquí el Lausana cayó a plomo. Un títere. Incluso surrealista en ocasiones con esa estrategia de Celestini, técnico local, de colocar a cuatro jugadores ofensivos en la línea de medios en los saques de esquina en contra. Inventos raros. El Valencia de la segunda parte destiló más fútbol y derivó en una goleada. Es cierto que sobre el campo hubo más librepensadores. Orellana es otro de los que puede aportar en la dinámica adecuada. Golazo de volea para el chileno para el jolgorio de la grada. Hasta los suizos lo saborearon.

Neto, un tercio de partido

La última media hora del partido sirvió para que debutara Neto y se reencontrara con la camiseta del Valencia Álvaro Negredo. Los porteros y los delanteros centro se repartieron un tercio de encuentro cada uno. Dosificar y repartir.

Negredo mojó. Una forma de dar continuidad al buen estado que exhibe en cada entrenamiento. Ha llegado con el punto de mira ajustado y de cabeza subió el cuarto al marcador. El futuro del de Vallecas es ahora mismo una incógnita. Su opción es reivindicarse y generar dudas sobre su presencia en la plantilla más allá de las circunstancias económicas de la entidad. La manita la cerró Rodrigo.

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