Lubo Penev, el primer fichaje del Este

Penev remata entre Camarasa y Koemann. / LLORET

PACO LLORET

El muro que separaba Berlín aún no había sido derribado cuando Lubo Penev fichó por el Valencia. Tampoco se había desmembrado la Unión Soviética y, sin embargo, se percibía un futuro repleto de cambios. La Perestroika impulsada por Gorbachov también iba a cambiar el fútbol de aquellos países del telón de acero, como los bautizó Churchill. Casi al mismo tiempo que se cerraba una operación muy complicada por culpa de aspectos burocráticos, los de Mestalla viajaban a Bucarest, donde todavía mandaba Nicolás Ceaucescu, para jugar su primera eliminatoria en la Copa de la UEFA después de seis años de ausencia en torneos continentales, y medirse al Victoria, el club de la policía de aquel país.

El Valencia nunca hasta entonces había enrolado en sus filas a ningún jugador procedente de un país del Este de Europa. Lubo Penev fue el primero y su incorporación despertó tanta curiosidad como expectación. El debut se produjo el 8 de octubre de 1989, mañana se cumplirán 28 años de la efeméride. Sucedió en un partido liguero ante el Sevilla correspondiente a la sexta jornada y que finalizó con empate a uno. El ariete búlgaro compareció tras el descanso sustituyendo a Fenoll y se incrustó en la delantera junto a Toni y Eloy. El conjunto dirigido por Víctor Espárrago se adelantó en el marcador gracias al gol del brasileño Toni en el primer minuto del segundo tiempo, pero poco después, Conte igualó la contienda. Un día después de aquel partido, el lunes 9 de octubre, empezaron las emisiones regulares de Canal Nou, si bien la programación en pruebas ya había arrancado con anterioridad.

Lubo Penev destacó en el CSKA de Sofía, club que en la campaña 88-89, había alcanzado las semifinales de la Recopa . El 5 de septiembre, con la campaña 89-90 ya en marcha, el secretario técnico del Valencia Roberto Gil y el directivo Alberto de Miguel se desplazaron a Barcelona para asistir en el Camp Nou al partido amistoso entre el Barça y la selección búlgara. Ambos se acomodaron junto a Radomir Antic, por entonces entrenador del Real Zaragoza, y cuando en el segundo tiempo Lubo Penev fue reemplazado, los emisarios valencianistas abandonaron sus localidades, mientras el técnico les dijo: «no hace falta que me digáis a quién vais a fichar». Sirakov era el objetivo del club aragonés, mientras que un año después, Stoichkov se vestía de azulgrana.

Mañana se cumplirán 28 años del debut del búlgaro ante el Sevilla, tras sustituir a Fenoll

Aquel Valencia empezó de forma irregular el campeonato 89-90: dos derrotas y un empate, si bien el calendario obligaba a medirse en las primeras jornadas con el potente Atlético de Futre y rendir visita al Bernabéu en pleno apogeo de la Quinta del Buitre. Con paciencia y trabajo, las piezas fueron encajando, y el conjunto de Mestalla empezó a escalar posiciones en la clasificación mientras que establecía un notable registro al permanecer invicto durante 17 jornadas consecutivas. Lubo Penev se estrenó como goleador coincidiendo con la primera victoria valencianista en desplazamiento: 0-2 en Zorrilla ante el Real Valladolid. Poco después llegaron sus primeros tantos en Mestalla en un duelo ante el Castellón. El búlgaro marcó por partida doble aunque, incomprensiblemente, el duelo terminó con empate a dos gracias a una inesperada reacción final del conjunto orellut.

Lubo Penev también conoció muy pronto los sinsabores de la Liga española cuando en Vallecas fue expulsado por un autoritario Andújar Oliver cuya capacidad para sobreactuar quedó de manifiesto en aquel partido matinal. El árbitro andaluz compuso una imagen cómica, por la diferencia de estatura, cuando le puso la tarjeta roja a un palmo del rostro al delantero, desbordado por la rabia de la injusticia. Los dos centrales del Rayo no podían frenar al gigante búlgaro y a un Valencia arrollador que a los diez minutos ya vencía por 0-2. Ante semejante panorama, las provocaciones y agresiones de las que fue objeto Penev lograron su propósito, y antes del minuto veinticinco, ya había sido expulsado al caer en la trampa mientras el conjunto vallecano lograba rescatar un punto al empatar finalmente a dos.

Pronto empezó a establecerse un idilio entre Penev y la grada de Mestalla. El grito sincopado de 'Lubo, Lubo' lanzado por la afición era correspondido con goles y una capacidad de lucha constante. Nunca se arrugaba y era una pesadilla para las defensas adversarias. Jugador temperamental y ambicioso, sabía sacar provecho a su enorme envergadura física. En su primer ejercicio marcó 13 goles, siendo el máximo goleador del equipo igualado con Fernando Gómez. Su mejor ejercicio fue el 92-93 cuando alcanzó la cifra de 23 tantos y logró un inolvidable triplete ante el Súper Dépor en Mestalla. Además de su facilidad realizadora, Lubo Penev destacaba por su contrastada capacidad para caer a banda, jugar de espaldas a la portería adversaria y abrir huecos a sus compañeros que venían desde atrás. La sociedad con Mijatovic prometía grandes emociones en la temporada 93-94 pero la campaña se torció pese a un inicio de lo más prometedor. Lo peor fue cuando los médicos le detectaron un tumor en la zona testicular del que se recuperó de forma admirable. En el tramo inicial de la siguiente temporada regresó a los terrenos de juego. Ese fue su último año como valencianista, cuya despedida definitiva tuvo lugar en la célebre final de Copa pasada por agua en Madrid.

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