Canal del Valencia

Corría el verano de 1976. Pasieguito se había traído en un avión a un argentino alto y desgarbado, con melena y las piernas larguísimas que iba a debutar en el Trofeo Naranja pocas horas después contra el CSKA de Moscú. El Valencia empató 2-2 y perdió en los penaltis. El futbolista argentino tuvo un debut horroroso. Al día siguiente jugó en el partido del tercer y cuarto puesto, contra el Hércules. El Valencia también perdió, otra vez en los penaltis, y el ‘descubrimiento’ de Pasieguito, para colmo, falló un penalti.
Los medios de comunicación no le perdonaron. Ni la directiva: "¡Qué gol nos ha colao, Pasiego!", recriminó el presidente al técnico en la noche del debut del fallido crack. ¿Fallido? Ese argentino que salió abucheado los dos primeros partidos se convirtió en apenas unos partidos en el ídolo de Mestalla, en el Matador del fútbol español, en el mejor jugador de un Mundial, en campeón del mundo…
Mario Kempes, que es como se llamaba, ha sido sin duda el jugador más importante de la historia del Valencia. Lo ha sido porque fue un jugador grandísimo pero, sobre todo, porque colocó al Valencia CF en el mapa futbolístico y proyectó al club a nivel internacional. Según opina el que fue su entrenador, Manolo Mestre, Kempes ha sido mucho más que Wilkes, "aunque le faltó un poco de mala uva".
Aunque los inicios de este jugador en el club valenciano no fueron nada prometedores, el tiempo le dio la oportunidad de destacar y obtener su merecido reconocimiento. Mario siempre ha repetido que necesitó dos meses para adaptarse al cambio de vida. Nadie podía pensar que aquel argentino al que silbaban iba a convertirse en un mito del fútbol mundial.
Mario Kempes nació en 1954 en la pequeña ciudad del interior de Argentina, entre Córdoba y Rosario. Curiosamente, empezó a jugar como medio centro ofensivo y su vida estuvo llena de sorpresas. Pudo ir a jugar al Uruguay, pero no fue porque le quedaba un año de estudios de enseñanza secundaria. A los dos o tres días le llamaron para participar en el torneo cuadrangular de Córdoba. Jugó de delantero centro y con el nombre falso 'Mario Aguilera'.
Con 19 años pasó a Rosario Central y participó en el Mundial de Alemania. Con 22 años llegó al Valencia. No sabía ni dónde se encontraba la ciudad. Pasieguito había ido a buscarle y consiguió ficharle con la ayuda del ex jugador del Granada, Aguirre Suárez.
Tras sus pichichis con 24 y 28 goles en las Ligas 76/77 y 77/78, fue campeón del mundo y máximo goleador en Argentina 78, campeón de la Copa del Rey en 1979, de la Recopa en el 80, y de la Supercopa en aquel mismo año.
En la temporada 81/82 regresó al River Plate, pero problemas financieros en el club bonaorense le hicieron volver a Valencia un año después. Si Kempes dio un excelente rendimiento deportivo, también fue un filón desde un punto de vista económico. Su fichaje costó 500.000 dólares al cambio de 64 pesetas, lo que supuso un desembolso de 32 millones de pesetas. Pero tras haber hecho historia en Mestalla, con la mítica final de Copa del Rey en el Calderón en la retina de todos los valencianistas, fue traspasado al River, cinco años después, por 350 millones de pesetas, de los que el club sólo cobró 150, aunque recuperó al futbolista. La operación con River Plate fue muy complicada. Además, el Valencia ingresó 150 millones de pesetas por ceder al jugador año y medio. Aquí permaneció hasta la temporada 83/84. Posteriormente, fue al Hércules y más tarde al fútbol austriaco, antes de instalarse definitivamente en Valencia, en 1992.
Se despidió de la afición valencianista en abril de 1993 en un encuentro entre el Valencia y el PSV Eindhoven, que acabó con victoria holandesa, por 5-6, y en el que el Matador logró tres de los cinco goles del equipo valenciano con 38 años edad. Fue una noche inolvidable, tan genial como la final de Copa vistiendo la Senyera.


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