La hora del Mestalla

Dani, Arias e Higinio, en un Mestalla-Levante de enero de 1976.
Dani, Arias e Higinio, en un Mestalla-Levante de enero de 1976. / josé penalba

PACO LLORET

El domingo 6 de mayo de 1973 el CD Mestalla sumó su último triunfo como equipo de segunda división. Un solitario gol de Víctor poco después del descanso proporcionó la victoria ante el Pontevedra. A falta de tres jornadas para la conclusión del campeonato, la suerte del filial valencianista parecía echada puesto que cerraba la clasificación y sus posibilidades de salvación eran escasas. Aquella temporada 72-73 fue la última del Mestalla como club en la división de plata. Ironías del destino, el primer partido del ejercicio le enfrentó al Real Murcia en un duelo que acabó con empate a cero. Mañana en La Nueva Condomina, ante el club pimentonero, los jugadores de Curro Torres pueden clasificarse para la última ronda de la fase de ascenso a segunda.

El partido de la última victoria se celebró a las 11.45 de la mañana en Mestalla. Cinco horas más tarde el Valencia obtuvo un importante triunfo en el viejo Castalia ante el Castellón por 1-3 con goles de Valdez, Sergio y Quino que aproximaba al equipo de Di Stéfano a la zona europea, objetivo que terminó por esfumarse. En ambos encuentros, los valencianistas lucieron brazaletes negros en memoria del periodista José Manuel Hernández Perpiñá. El filial estaba dirigido por Manolo Mestre, que había logrado el ascenso en la temporada 70-71 coincidiendo con la conquista del título de campeón del primer equipo. En la campaña siguiente se vio obligado a disputar una eliminatoria de permanencia resuelta favorablemente ante el Terrassa con goleada en Mestalla por 4-1 en la ida y derrota por 1-0 en feudo egarense. La mitad del equipo del filial de aquella época acabó jugando en primera división. De todos ellos quién tuvo más recorrido fue el defensa lateral Cerveró que permaneció durante ocho temporadas consecutivas en el Valencia. Otros jugadores como los delanteros Lis o Víctor se enrolaron en equipos como el Granada, la UD Salamanca o el Racing de Santander, todos ellos en la máxima categoría. El portero de aquel filial era el vasco Basauri que debutó como valencianista en la temporada 75-76 antes de proseguir su carrera en otros conjuntos como Osasuna.

Cuando el Mestalla se impuso al Pontevedra en las filas del club de Pasarón se alineaba como portero un tal Carlos Pereira, fichado por el Valencia en el verano de 1974, y que se erigió como el héroe de Heyssel seis años después en la final de la Recopa. El Pontevedra contaba con otros jugadores valencianos y pasado mestallista, caso de Clemente o de Juan Huerta, y estaba entrenado por Martín Esperanza, un exjugador de la época dorada del conjunto granate en primera a quién el valencianismo puso la cruz tras una alevosa entrada a Juan Cruz Sol a quién le fracturó la pierna en un Pontevedra-Valencia de la Liga 67-68. Otros futbolistas del filial que alcanzaron la primera división y llegaron a jugar en el primer equipo fueron el extremo Sancayetano y el defensa Domingo. Aquel equipo tuvo un refuerzo de lujo: el veterano Paquito, capitán valencianista que alzó el trofeo liguero en el 71 y que decidió, antes de colgar las botas, ayudar a un Mestalla que se midió a rivales de la talla del Sevilla, Elche, Racing o Valladolid con plantillas mucho más expertas y cuajadas.

Además del Mestalla, ese ejercicio bajaron a tercera el Pontevedra, el Logroñés y la Cultural Leonesa. Aunque el filial valencianista intentó volver a segunda y ha disputado varias promociones de ascenso desde entonces no ha podido obtener el objetivo y viene desenvolviéndose entre la segunda B y Tercera. La etapa más brillante del Mestalla tuvo lugar en los años 60 cuando fue capaz de mantenerse durante diez temporadas de forma ininterrumpida en la categoría de plata. En esa época pasaron por sus filas jugadores de la talla de Claramunt, Poli, o Guillot que alcanzaron la internacionalidad y obtuvieron títulos junto a infinidad de futbolistas que acabaron por dar el salto al primer equipo y ofrecer un rendimiento más que notable. Incluso en ese período se registran algunas eliminatorias coperas muy llamativas ante el Valencia, el Real Madrid o el Atlético de Madrid. Todas se resolvieron a favor de los más poderosos, pero en los anales quedó grabado el triunfo por 2-1 ante los madridistas.

El antiguo Club Deportivo Mestalla puede presumir de ser el primer filial que militó en segunda división además de haber alcanzado el derecho a subir a primera al que se vio obligado a renunciar, decisión que suscitó una agria polémica a principios de los años cincuenta. Posteriormente, el resto de los clubes españoles más importantes decidieron seguir el mismo modelo y aparecieron en el horizonte del Plus Ultra, luego rebautizado como Castilla o el Condal que derivó en el Barcelona Atlético, pero el Mestalla fue el pionero de los filiales y logró lo más importante: crear un sentimiento de afecto y de identificación. Esa corriente de cariño ha vuelto a rebrotar en las últimas semanas como lo demuestra la peregrinación masiva de incondicionales que mañana le acompañará a orillas del Segura.

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