La Generalitat entierra la ciudad deportiva del Valencia en Porxinos

El alcalde de Riba-roja, Robert Raga, en los terrenos de Porxinos.
El alcalde de Riba-roja, Robert Raga, en los terrenos de Porxinos. / lp

El área de Medio Ambiente, en manos de Compromís, eleva la protección del paraje y el club se enfrenta a un conflicto con los bancos

HÉCTOR ESTEBAN VALENCIA.

La Generalitat le ha dado un rejón de muerte a la ciudad deportiva del Valencia en Porxinos y abre una ventana judicial de consecuencias imprevisibles. El área de Medio Ambiente, que dirige Julià Àlvaro, ha elevado la protección sobre el paraje para prohibir cualquier tipo de urbanización. El Consell ha ampliado el área de protección del Plan de Ordenación de Recursos Naturales, donde quedará incluido Porxinos. La propuesta de ampliación del PORN del Parque del Túria está cifrada en otras 6.933 hectáreas que se unirán a las 9.844 actuales.

Porxinos pasa a ser un terreno agrícola, por lo que ahora mismo los bancos que se quedaron los terrenos tienen muchas hectáreas de naranjos. En 2005, la empresa Litoral del Este -el Valencia- puso en marcha un PAI para construir una ciudad deportiva, 3.436 viviendas y un campo de golf. El proyecto ocupaba 1,6 millones de euros y fue acordado por el club de Mestalla y el Ayuntamiento del popular Francisco Tarazona. El Consistorio recibió 20 millones de euros. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana tumbó el proyecto al considerar que no se garantizaban los recursos hídricos, entre otras cuestiones. Una sentencia ratificada por el Supremo en 2015.

La contingencia de Porxinos fue uno de los grandes problemas para que Peter Lim comprara el Valencia. Los terrenos los adquirió el club por 60 millones de euros y los vendió posteriormente a la inmobiliaria Nozar por 160. La empresa quebró y pasaron a ser propiedad de tres bancos. El expresidente del Valencia Amadeo Salvo negoció con las entidades bancarias y asegura que llegó a a un pacto para que la entidad de Mestalla sólo tuviera que hacer frente al pago de 20 millones de euros. El club y los bancos tendrán que llegar a un acuerdo o el caso puede acabar en los tribunales.

En 2016, el Valencia presentó un segundo PAI con menos edificabilidad -2.400 viviendas-. El proyecto, que fue tramitado por el Ayuntamiento, fue tumbado el pasado mes de abril por la conselleria de Medio Ambiente al considerar que el crecimiento que incluía estaba muy por encima del previsto y asumible por Riba-roja. El Valencia tenía por delante un margen para presentar un nuevo proyecto que ahora ya no tendrá sentido después de que la Generalitat haya aumentado la protección de la zona y elimine cualquier posibilidad de edificación.

El área de Medio Ambiente de la Generalitat, que está en manos de Compromís, pidió hasta 15 informes para argumentar su rechazo a la propuesta del Valencia de levantar en el paraje de Porxinos su ciudad deportiva.

La directiva de Mestalla mandó sendos requerimientos al Ayuntamiento y a la conselleria para reclamar el pago de 25 millones de euros a cada institución en el caso de que no saliera adelante el plan. El Consistorio de Riba-roja defiende que tiene un informe municipal que defiende que no tiene que devolver nada, aunque la Sindicatura de Comptes dejó este asunto en el aire. Riba-roja se juega su quiebra en este asunto. El caso Porxinos vislumbra un horizonte judicial.

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