Los diez millones de ingresos por ventas de jugadores se van a corregir el déficit

El Valencia da por hecho que habrá más operaciones como la de Enzo Pérez y entiende que Marcelino asume la cruda realidad financiera

TONI CALERO VALENCIA.

El Valencia volverá el lunes al trabajo y lo hará después de haber realizado cuatro ventas. Puede que Marcelino García Toral imaginara un escenario mejor y no sólo en lo que afecta a las salidas porque la cuenta de fichajes se limita a la sabida incorporación de Maksimovic. Hace semanas ya desde que el discurso inicial y sumamente optimista de Mateo Alemany adquiriera tonos grises porque al director general, como al resto de los responsables valencianistas, no les salen las cuentas pese a haber ingresado 111 millones por la venta de jugadores el año pasado.

En eso siempre lo han tenido claro los más cercanos a Peter Lim. El fracaso deportivo y la pérdida de ingresos iba a repercutir directamente en la planificación de la 2017-2018. Y así está siendo. De momento, el Valencia ha ingresado diez millones de euros por la venta de Ryan (5,7), Piatti (1,3), Yoel (750.000 euros) y los casi tres 'kilos' de Enzo Pérez. Las operaciones se meten dentro del balance del ejercicio anterior y por ello el club aceleró para traspasar a Enzo a River Plate. La lógica invita a pensar que Alesanco y Alemany dispondrían de ese dinero para concretar, entre otras, la llegada de Neto, pero lo cierto es que esa cantidad se marcha directamente a reparar el déficit de la caja del Valencia.

En unos cuarenta millones de euros ha cifrado siempre Meriton la cantidad a reducir para elaborar la plantilla que el lunes recibe Marcelino. Bajan los ingresos por televisión, el Valencia encadenará dos temporadas sin competición europea y sobre la mesa está la multa de Bruselas (por las ayudas estatales al fútbol), que obliga al Valencia a tener 23 millones de euros aprovisionados y que influyen directamente en el fair-play, ese concepto que tanto Layhoon como Anil Murthy han repetido constantemente tanto en intervenciones públicas como en petit comité.

El Valencia, por ejemplo, reconoce la venta de Enzo Pérez como escasa pero necesaria dentro de este panorama y va más allá admitiendo que se trata de un aviso para navengates. Es decir, intocables en la plantilla hay muy pocos. No sólo se tratará de dar salida a algunos de los futbolistas que más gasto representan para el club (Negredo o Abdennour) y que además no cuentan para el técnico. Este Valencia no está en condiciones de garantizar la continuidad de algunos futbolistas que sí son del agrado de Marcelino si llegara una oferta que ayudara a sanear las cuentas.

Es demasiado pronto para polemizar y el discurso del club y Marcelino va de la mano en ese sentido. Desde el Valencia insisten en que el entrenador asume la complicada realidad económica y por ello espera que Marcelino tenga paciencia para ver cómo se desarrolla el verano. Faltan dos meses para que se cierre el mercado y ya dijo Alemany que prefería un equipo «muy bueno» el 1 de septiembre que uno «bueno» en julio.

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