La caída de ingresos del Valencia CF no cesa y se situará por debajo de los 100 millones

Lim, en la grada del Antoni Puchades de Paterna. / manuel molines

La factura por no jugar en Europa acarrea un grave problema al Valencia, que en la 16-17 ha recibido 67 millones de la televisión

TONI CALEROVALENCIA.

Layhoon Chan dimitió como presidenta del Valencia en abril. Se fue, incapaz de entender que el éxito o el fracaso de la gestión de Meriton se basaba, principalmente, en si el balón entraba o no entraba. Si el equipo respondía -2014-2015-, el balance se mostraba algo más generoso. Si no, como se demostró posteriormente errando continuamente en las decisiones deportivas más trascendentes, la pérdida de ingresos en multitud de conceptos metían a Peter Lim y al Valencia en un lío. La marcha de Layhoon trajo al club de Mestalla al diplomático Anil Murthy y poco después, a un hombre, Mateo Alemany, que sí era consciente de la necesidad de empezar la reconstrucción por el césped. El arranque de la nueva cúpula del club de Mestalla está siendo brillante, Marcelino mediante, pero las cuentas del club aún sufren y de qué manera. Así lo refleja el informe de auditoría de las cuentas anuales del Valencia sobre el ejercicio 2016-2017.

Más allá de los 27 millones de pérdidas -cuatro millones menos que en la 15-16-, el balance deja el número más preocupante en el capítulo de ingresos. Dos temporadas horribles y la ausencia de competiciones europeas han acarreado un grave problema al Valencia, cuyo único camino para la recuperación pasa precisamente por volver a la élite de la Liga y jugar Champions o, en su defecto, estar en la Europa League para la 17-18.

Si hace dos ejercicios se registraron 112 millones de ingresos totales, el último balance recoge una pérdida significativa de los mismos. El Valencia tiene como importe neto de la cifra de negocios 101 millones. Es evidente que el agujero está en la Champions League: en la 15-16 el dinero por competiciones dejó 33 millones en la caja del Valencia y en este último curso sólo se han ganado 6. El club aún ha podido 'salvar' de alguna forma las cuentas por el aumento en los ingresos por televisión. Las retransmisiones han reportado 67 millones en la 16-17 por los 48 del año anterior. Esos 19 'kilos' de diferencia positiva han sido la base sobre la que sujetar el informe que el club presentará a sus accionistas el viernes 10 de noviembre en la Junta General.

Esa variación, junto a la de las competiciones, ha sido la más destacada dentro del capítulo principal de ingresos. El resto de conceptos se han movido pero nunca a esos niveles. El dinero recibido por los abonos es de 11,8 millones respecto a los 13,7 del ejercicio anterior; las ventas en las tiendas oficiales del Valencia se mantienen y sólo registran un descenso de 100.000 euros mientras que la comercialización y la publicidad deja en caja 11,9 millones por los 12,5 de la 15-16.

Meriton tenía asumido desde hace mucho tiempo que las cuentas arrojarían números rojos para este balance y por ello aplicó la economía de guerra en el mercado de fichajes. El asunto es que la previsión para el ejercicio de la 2017-2018 tampoco es nada halagüeña y se prevé que los ingresos caigan por debajo de los cien millones de euros. En concreto, la previsión es que los ingresos caigan hasta los 91 millones por el mismo problema de las competiciones (4,5 millones presupuestados) y la televisión (61). Además, a partir de junio de 2018 Meriton tendrá que pagar a Bankia una cuota que supera los doce millones de euros al año según quedó reflejado por contrato.

En este último ejercicio, el Valencia ha rebajado la deuda a largo plazo de 224 a 205 millones. Los créditos abiertos con las entidades bancarias -Bankia y Caixabank, esencialmente- suponen 176 'kilos', el grueso de la cantidad. La deuda a corto plazo, sin embargo, ha ascendido de 42 millones a más de 56. Como ya reflejaba la memoria del ejercicio anterior, está recogido el compromiso de Lim a largo plazo: «Meriton (accionista mayoritario de la Sociedad) ha acordado proporcionar el apoyo financiero necesario para garantizar a la Sociedad continuar con sus operaciones bajo el principio de empresa en funcionamiento».

El que apunta a tema estrella en la Junta General de Accionistas también tiene hueco en el informe. No es novedad que el campo de Cortes Valencianas ha sufrido un deterioro de 29 millones de euros desde que en 2009 se paralizaran las obras, pero después de la presentación del último proyecto y el paso dado con el Ayuntamiento -el inicio del trámite de la licencia- el valencianismo ha vuelto a poner sus ojos en un estadio que Meriton, por decisión propia, dejó en 'standby'. Dentro del capítulo para proyecciones hasta la 2026-2027, «se contempla el traslado al nuevo estadio y la venta del actual Mestalla». En ese listado está también previsto el incremento de los ingresos por derechos de televisión, disputar competiciones europeas «en determinadas temporadas» y la obtención de la financiación para mantener el plan de negocio.

Respecto a la línea de crédito que Lim abrió con el club, se recuerda que de los cien millones de la 2014-2015, el Valencia ha dispuesto de 88, 62 de los cuales ya fueron capitalizados. Los otros 26 engordan el capítulo de deudas. En julio de 2015, el magnate de Singapur dispensó otros 80 millones y el club ha consumido 38, todos capitalizados.

Dentro del capítulo de gasto del personal, la plantilla se lleva la mayor parte de los 75,5 millones de euros que el Valencia paga a los trabajadores, un millón más que en la 2015-2016. Los cambios en la dirección del club también conllevaron algunos despidos de calado, aunque sorprendentemente el número de empleados (no deportivos) ha crecido. En el ejercicio anterior eran 195 personas (66 mujeres, 129 hombres) y en la 2016-2017 son 199. Sí se ha rebajado el número de futbolistas (105 por 120) y técnicos, que han pasado de 107 a 101.

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