La alternativa de tapar con lonas 10.000 butacas del nuevo Mestalla

Recreación de cómo quedaría el nuevo Mestalla tras la última presentación del nuevo estadio. / valencia cf

El Valencia maneja la idea de echar abajo parte del armazón del nuevo estadio mientras Mark Fenwick sostiene que no es necesario. La fórmula para evitar el derribo de parte del tercer anillo es un parche y oculta un tercio de la estructura superior

HÉCTOR ESTEBAN VALENCIA.

El Valencia ha presentado su tercer boceto del nuevo Mestalla de la mano del arquitecto Mark Fenwick. El proyecto llevaba más de seis meses en el cajón y el club ha decidido que ahora era el mejor momento para desempolvarlo. Un estadio que ni tiene fecha de inicio de obras ni fecha de finalización. El próximo miércoles, tras la reunión que el Valencia debe mantener con los representantes del Ayuntamiento, quizá se conozcan datos concretos sobre la ejecución.

Una de las claves del rediseñado boceto del nuevo Mestalla es la pérdida de 20.000 localidades respecto al modelo original. Y ahí entra en juego el tercer anillo, la parte más abierta de la estructura, la que menos gusta a Peter Lim y que ahora mismo tiene capacidad para 35.000 espectadores. El anillo central incluye 18.000 localidades y la grada baja, 22.000 butacas. En total, un recinto para 75.000 personas.

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En el Valencia, preguntados hasta en dos ocasiones el pasado miércoles por cómo se iba a ejecutar el deseo de Peter Lim de hacer una grada más vertical y cercana al terreno de juego, ademas de la reducción del aforo, señalaron que la hoja de ruta pasaba por derribar parte del tercer anillo de la actual estructura. La información fue confirmada y ratificada por un altísimo ejecutivo de la entidad, que no utilizó otro termino que no fuera el de derribar. El arquitecto Mark Fenwick, quien cada proyecto que presenta le parece mejor que el anterior -aunque en 2004 no iba a ver un estadio mejor en el mundo que el nuevo Mestalla-, asegura que no hay que tocar la estructura para cumplir con el mandato actual de los 55.000 espectadores.

La solución que se maneja como alternativa al derribo de parte del tercer anillo pasa por un parche alejado del glamur que significa presentar en sociedad uno de los mejores estadios del mundo. La idea es cubrir con lonas la parte superior del tercer anillo. Inaugurar un nuevo Mestalla con lonas para tapar parte de la estructura ya realizada y anular 10.000 localidades de la grada. Las otras 10.000 que sobran se eliminarían haciendo más anchos los asientos. Fenwick, dentro de la campaña de un estadio cómodo para el espectador, apuesta por hacer más habitables las butacas, algo que antes parecía que no iba a ser una prioridad en el mejor estadio del mundo.

Para justificar la colocación de lonas y evitar parte de la demolición de la actual estructura del tercer anillo entra del término «flexible» que pronuncia el arquitecto para justificar el nuevo proyecto. El mensaje es que el estadio permitirá ampliar su aforo en 10.000 personas más en el caso de que se necesite. Ahora mismo, con una horquilla entre los 35.000 y 37.000 socios es improbable que el Valencia necesite una grada tan numerosa. A una parte del club no le gusta la solución de las lonas y defiende una estructura fija, sin parches impropios de un estadio de máximo nivel. Las lonas taparían un tercio del actual tercer anillo.

Lim quería un estadio más vertical

Lim siempre quiso un estadio más vertical, que se asemejara al actual Mestalla. Una exigencia que de momento era lo que retrasaba el proyecto. Fenwick, que con Amadeo Salvo presentó un estadio con la cubierta modificada y 61.500 espectadores, aseguró que entendía la petición del dueño. La única modificación que a priori se ve es la reducción del aforo en 6.500 asientos. El acercamiento de las gradas si no se excava el terreno, operación que el club sí confirmó que se iba a realizar, ya está hecha desde hace años. De hecho, en la época de Salvo se le expuso a Lim un plan para acercar las gradas respecto al proyecto inicial, con un coste entre 10 y 12 millones.

Además, Salvo en compañía de Fenwick señaló que el presupuesto para acabar el estadio se había ajustado y que sólo harían falta 110 millones de euros. Ahora el club y el arquitecto vuelven a hablar de 150 millones pese a que se ha abandonado la idea de la cubierta que envolvía Mestalla. La realidad, según los acuerdos firmados con Bankia, es que el Valencia no puede superar una deuda de 346 millones de euros (496 si se incluyen 150 millones del estadio). En su día, Meriton buscó financiación con bancos extranjeros para terminar el nuevo estadio pero los límites suscritos con el máximo acreedor frenaron la operación. Ahora la fórmula pasa por vender los terrenos del actual Mestalla, un movimiento difícil por la situación económica, como dijo Layhoon Chan en la última Junta.

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